Empezó rojo y fue degradándose el color del Barça, hasta el amarillo final. Fulgurante salida, con un Messi pletórico. Y luego, la nada, o la ambivalencia.

Empezó rojo y fue degradándose el color del Barça, hasta el amarillo final. Fulgurante salida, con un Messi pletórico. Y luego, la nada, o la ambivalencia.

Buen partido el del Camp Nou. Bravo, intenso, sacudido por la lluvia y por la emoción. Y con el hito de los seiscientos partidos de Messi como barcelonista, qué barbaridad.

La Premier es hoy un fiero león que se despierta de la siesta. El bendito domino de LaLiga en los campeonatos europeos, que tanto hemos disfrutado, empieza a tambalearse.

Página117