Con Navas he visto al Madrid ganar estos años dos Champions, tres Supercopas de Europa, tres Mundiales de Clubes, una Liga y una Supercopa de España.

Con Navas he visto al Madrid ganar estos años dos Champions, tres Supercopas de Europa, tres Mundiales de Clubes, una Liga y una Supercopa de España.

No es mi amigo ni yo soy el suyo, pero existe un afecto entre nosotros. Por ello no podía olvidarme de este momento, de lo que representa cumplir 30 años.

No habrá pasillo el sábado en el Clásico. No deja de ser el reflejo de la obsesión que hay siempre con el Madrid al otro lado del Puente Aéreo.

El Mundialito es un torneo plastificado que reúne a los equipos de todos los continentes y sólo ganan los europeos. La diferencia entre Europa y Sudamérica se acentúa cada año.

La primera vez, que yo supe de un pasillo de un equipo a otro fue en The Molineux, el campo del Wolverhampton, en febrero de 1960, en partido en partido de Copa de Europa.

En fútbol el afecto no sólo ha de ser la espontánea expresión de alegría por el triunfo del otro, sino una costumbre social. El fútbol une, o así debe ser.

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