
Manuel de la Torre Sanz
En días así es muy difícil hacer un periódico deportivo. Peor, es casi absurdo. El deporte nació para la distracción, para la concordia, para la alegría.

Pocas veces he visto más indignados a los madridistas. Nadie discute que Cristiano se equivocó al empujar "levemente" al árbitro en el Camp Nou.

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