Cristiano, por mucho amor propio y talento que tenga, es realista. Hasta su crío no disimula y sabe quién es el mejor. Por eso, su estrategia parece clara: oro o fuga.

PorAlfredo Matilla

Su liderazgo en el vestuario y de cara a la afición merece que sea reconocido como uno de los capitanes del Barcelona.

PorSanti Giménez

Página78