El Balón de Oro unifica y divide al futbol

Por si faltaba algo para ser un histórico del futbol, Lionel Messi levantó su séptimo Balón de Oro. Un galardón que esta lleno de polémica, debate, análisis y para algunos, incluso, de injusticia. Encuentro argumentos en contra y a favor de haber nombrado a Messi como el ganador de 2021, pero el origen del problema está en el sistema.

El Balón de Oro se otorga a través de una votación a la que están invitadas diversas personalidades cercanas al mundo del fútbol. La votación es mundial, por lo que es entendible que la popularidad y la capacidad mediática de un futbolista influya en los votos; es decir, es mucho más fácil seguir en Indonesia la trayectoria y el impacto de Messi en el fútbol que el de Lewandowski, por poner un ejemplo. Esto hasta cierto punto lo convierte en un premio a la popularidad, misma que evidentemente debe estar sustentada en méritos deportivos. Pero ambos argumentos son la fórmula del éxito. Pregúntele a Cristiano o al mismo Messi, que han ganado 12 de los últimos 13 reconocimientos.

El Balón de Oro vive un limbo. No es un reconocimiento a los goles, ni a los títulos. De ser así el criterio para el ganador sería muy claro y no habría lugar a votación. La pregunta es, ¿por qué no unificar el criterio? Justo la indefinición es parte del atractivo, lo que hace que días después se siga comentado y debatiendo. Lo que lo hace injusto, lo hace interesante.

Medir el valor, el peso y la trascendencia de un jugador durante una temporada es muy complicado. La subjetividad del juicio de cada quien; el gusto por cierto estilo de juego o los colores. Messi está precisamente por encima de Benzema por haber ganado la Copa América, torneo que tiene mucha más importancia que la Nations League. Lewandowski tuvo un mejor 2020, el mismo Messi lo reconoció al recibir el trofeo, pero la asignatura pendiente con Argentina a nivel continental después de haber perdido dos finales, así como ser el máximo asistente de la temporada, terminaron por seducir a los votantes.

Desde hace mucho no recuerdo un año donde no hubiera un claro favorito o un evidente ganador, aún así el premio nunca estuvo libre de polémica porque literalmente polarizó al mundo entre Cristiano y Messi, el Madrid o el Barca, Europa o América. Si con la evidencia a favor seguía siendo dudoso, ahora que no hay nada para nadie y que hay todo para todos, ha sido una romería de principio a fin. Si todo sigue como ha sido el arranque de 2021, para el próximo año no puede haber duda de la victoria de Vinicius, pero la temporada aún es muy joven.

El Balón de Oro es un placer culposo para todos aquellos a quienes nos gusta el fútbol. Dependiendo del resultado si pensamos que es justo o incluso importante. Lo amamos y lo odiamos. Sin embargo, es el máximo distintivo individual para un jugador y al final se toma como tal. El Balón de Oro unifica y divide al fútbol.