La revolución del motor

Ciudad de México

La máxima categoría del automovilismo llevaba varios años en crisis y en un declive cada vez es más pronunciado. Para la mayor cantidad de fanáticos, el deporte se ha vuelto monótono, predecible y, por lo tanto, aburrido. Un análisis del sitio TheBest1.es concluyó que la F1 había perdido 200 millones de espectadores en una década en término de audiencias globales acumuladas a lo largo de cada temporada. Se ha vuelto un campeonato para constructores y no para pilotos, lo que solo ha favorecido a Mercedes y perjudicado a todos los demás, incluido el espectáculo.

Hamilton ganó el sexto titulo de su carrera al finalizar en segundo sitio en el más reciente Gran Premio de Estados Unidos. Es una época donde la diferencia la marca la escudería y no el piloto. ¿Es equiparable a lo logrado por Schumacher, hasta ahora el mejor piloto de la historia, por cantidad de títulos? Fernando Alonso, el mejor piloto de la actualidad en la Fórmula 1, adelantó su retiro porque el coche no le favorecía y el asturiano está esperando el reglamento 2021 para su posible regreso. Esta nueva normativa, que podría modificar para bien el campeonato y sacarlo de su crisis, se centra no sólo en las cuestiones técnica, sino en el deportivo y financiero.

La Fórmula 1 se ha tomado muy en serio establecer y respetar un techo presupuestario, lo que va a impedir a los equipos gastar sin control y con enorme desigualdad. Esto beneficiará directamente a la competencia y el atractivo del espectáculo. El nuevo reglamento establece un límite presupuestario de 175 millones de dólares para una temporada de 21 carreras, sumando o restando un millón dependiendo del número final de pruebas. Dado que el límite es de 25, en ningún caso el presupuesto superará los 179 millones de dólares. El año pasado, Mercedes gastó 382.7 millones y la campaña le dejó una ganancia de poco más de 16 MDD.

En el presente, por sí mismos, los equipos no están siendo sustentables económicamente. Por ello, la creación del reglamento financiero es quizás la mayor novedad, pues no tiene precedentes más que un intento, tiempo atrás, que no pasó de ser una súplica a los equipos de que no gastaran más de una determinada cantidad; huelga decir que ninguno de los pudientes cumplió.

Ahora, los equipos deberán facilitar toda la información a final de temporada y además deberán ser accesibles a cualquiera de los responsables de la FIA de controlar los gastos. El equipo que no cumpla con el tope será sancionado económicamente y con pérdida de puntos en el campeonato. El control de gastos igualará las circunstancias en la competencia, la volverá más atractiva y regresará la habilidad del piloto como el factor primordial. La Fórmula 1 volverá a ser un campeonato de constructores, de pilotos y de estrategia.

También se obligará a los equipos a dar, al menos, dos sesiones de entrenamientos libres a pilotos no titulares. Esto es excelente noticia, la propia competencia será un semillero de talento. Por ejemplo, pensemos en los pilotos mexicanos que quieren abrirse paso.

La Fórmula 1 salió de la burbuja en la que vivía, la nueva gestión entendió que era momento de una revolución y, por primera vez en mucho tiempo, hay cambios importantes que la mantendrán más viva y atractiva. Quizá volverá a la calidad de su época de oro. Ya estoy esperando la Fórmula 1 en 2021, ya estoy esperando la revolución del motor.