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La sorpresa y la decepción de las Finales de Conferencia de la NFL

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La sorpresa y la decepción de las Finales de Conferencia de la NFL

La sorpresa y la decepción de las Finales de Conferencia de la NFL

Matt Slocum

AP

Cuando se llega a la antesala del Super Bowl, sucumbir ante la presión o superar las expectativas marcan la diferencia para poder llegar al gran día.

Estados Unidos

Seamos claros. Uno no llega a la Final de su Conferencia por casualidad. Se requiere de talento, preparación, corazón y temple. Hay quienes se elevan ante la presión y hay quienes simplemente no la pueden soportar. Eso es lo que marca la diferencia.

El domingo de la antesala al Super Bowl no fue la excepción. Las expectativas que los aficionados, los analistas y expertos, y los apostadores ponen sobre tal o cual jugador o equipo son lo que define a la sorpresa y la decepción. En este caso no hay más que enfocarse en lo sucedido en Filadelfia.

La sorpresa:

Nick Foles: De Foles, en realidad, no se puede decir que haya sido nunca un mal quarterback, de la misma manera que no se puede decir que tampoco haya sido uno muy bueno. Pero de eso a que diseccione a la mejor defensiva de la NFL hay mucha diferencia.

La tarde del domingo Foles se tomó sus vitaminas marca Joe Montana para dar una actuación simplemente espectacular. Cuando prácticamente todo el mundo daba por hecho que se convertiría en carne de cañón, el reserva de los Eagles acalló a propios y extraños con una actuación digna de gente grande.

Foles falló solo siete de 33 pases para 352 yardas, lanzó para tres touchdowns y lo hizo siempre tomando la decisión correcta. Eso hace pensar que su 2013 de 27 envíos anotadores a cambio de dos intercepciones no fue obra de la casualidad. Pero hacerlo ante la mejor defensiva de la liga simplemente lo lleva a otro nivel.

En toda la temporada, los Vikings admitieron exactamente a dos pasadores de 30 yardas y fue en sendos triunfos en los que también admitieron 3 touchdowns a cambio de cuatro intercepciones. No es un logro menor al tomar en cuenta que, incluyendo Playoffs, se vieron las caras dos veces con Drew Brees y Matthew Stafford, y una vez con Ben Roethlisberger, Aaron Rodger, Jared Goff y Matt Ryan. La defensiva de los Vikings era una realidad, y de alguna manera Foles logró desmitificarla.

La decepción:

Solo suceden cosas malas cuando uno da algo por sentado. El triunfo de los Vikings parecía un trámite. ¿Qué podía salir mal cuando la mejor defensiva de la liga se encuentra con un quarterback de la talla de Nick Foles?

Al parecer, todo.

Parece que los Vikings pasaron la semana festejando el “Milagro de Minneapolis” y la providencial anotación de Stefon Diggs, en lugar de prepararse para la tarea siguiente. Eso vino a morderles el trasero, ¿cierto?

Solo se puede señalar el dedo sobre un culpable y es el coach Mike Zimmer, quien parece que de sus siete años en Dallas y seis en Cincinnati, en los que viajó seis veces a Playoffs sin ganar un solo partido, no supo preparar a sus jugadores para una etapa, simplemente porque no la conocía.

Los excesos de confianza se pagan caros.

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