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BALONCESTO

Los Harlem Globetrotters, cuando el baloncesto es un show

El colectivo es un símbolo global del baloncesto. Se ha presentado en 122 países, tiene un valor aproximado de un millón de dólares y fueron trascendentales en los inicios de la NBA.

Ciudad de MéxicoActualizado a
Los Harlem Globetrotters se han presentado en más de 122 países
DAVID GONZALEZDIARIO AS

El baloncesto de hoy en día, la alcurnia y los reflectores actuales de la NBA, no serían lo mismo sin los Harlem Globetrotters. No sería inexacto aducir que el equipo, cuyos inicios se remontan no a Harlem, sino a Chicago, popularizó un deporte que aún estaba en ciernes (en 1924 aún faltaban 13 años para la fundación de la National Basketball League, seguida de la BAA una década después). Es por eso que se saltaron las reglas e interpretaron el baloncesto como un show que además poseía una inherente carga de liberación y orgullo racial: en un inicio todos los jugadores eran afroamericanos, aunque más tarde sí que el equipo abrió las puertas a blancos, como Bob Karstens. Era jazz aplicado al baloncesto, salpicado de parafernalia estadounidense, de barras y estrellas, de azul y rojo.

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Y lo sigue siendo. Es por esa razón que la NBA sigue reacia a aceptarlos como miembros, incluso como ‘sparring’, lejos de la estructura competitiva pero con reconocimiento oficial de por medio. Quizá porque el ansia libertaria de los Globetrotters a través del juego no calza con el deporte reglamentado e institucional que proclama la Asociación. El caso es que, sin ellos, la NBA quizá no hubiera ni existido. Todo inició en 1926, cuando el entrenador inglés de origen judío Abe Saperstein vio a un equipo que se hacía llamar Savoy Big Five en las calles de Chicago, palpó el furor que causaba entre la audiencia, y vislumbró lo que aquello podía ser. Primero fueron ‘Globetrotters’, a secas, y luego se añadió el ‘Harlem’, para solidificar la identidad afroamericana pese a que no se presentaron en el barrio neoyorkino sino hasta 1968.

En sus albores, los Harlem Globetrotters también jugaron baloncesto ‘real’. Auténticamente competitivo. Lo hicieron en el World Professional Basketball Tournament, el cual ganaron en 1940. Ocho años después derrotaron a los todopoderosos (y todo-blancos) Minneapolis Lakers, equipo que jugaba en la NBL, que hasta entonces no aceptaba a afroamericanos. La victoria fue un auténtico statement. Un shock para el statu quo basquetbolístico de la época. En 1950, BAA y NBL se fusionarían para dar inicio a la época NBA. Y todo cambió. Menos los Globetrotters, cuya reputación incrementó al dotar a la naciente liga de decenas de jugadores; uno de los más célebres fue Chuck Cooper, primer afroamericano en la Asociación. Los Globetrotters tiraron a base de piruetas y dribles el muro racial; su inmensa popularidad los precedía. Nat Clifton, una de las estrellas fundacionales de la NBA, histórico de los New York Knicks, egresó de los Globetrotters, precisamente.

Yao Ming, junto a los Harlem Globetrotters en el All-Star game de 2009.
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Yao Ming, junto a los Harlem Globetrotters en el All-Star game de 2009.LUCY NICHOLSONREUTERS

Durante los 50, la NBA y los Globetrotters trabajaron en conjunto para estabilizar a la liga. No era poco común que la Asociación agendara exhibiciones del equipo para atraer aficionados a sus vacíos pabellones: no había más que algunos cientos de aficionados en los primeros partidos de la NBA. Conforme la competición creció, los Globetrotters se apartaron en tanto la Asociación no les concedió un mayor papel. Desde entonces ambos caminos continúan separados, aunque han limado asperezas en algún All Star Weekend, como en el de 2009, cuando cuatro globetrotters aparecieron en el Celebrity Game.

Wilt Chamberlain es quizá el mayor punto de coincidencia entre Globetrotters y NBA. The Big Dipper ingresó al equipo en el intervalo que debió cumplir por reglamento entre su paso por la Universidad de Kansas y la liga. Jugó con la camiseta número 13 por un año en la posición de base, a pesar de sus 2.16 m de estatura, por disposición de Saperstein. En 1959, los Philadelphia Warriors lo seleccionaron en la tercera posición global del Draft. Ahí comenzó la leyenda. Cuando se retiró, en 1973, Chamberlain era el máximo anotador de todos los tiempos, presumía de dos campeonatos, cuatro MVPs, y una cantidad ingente de récords como su partido de 100 puntos (el único en la historia, ante los Knicks, el 2 de marzo de 1962) y su promedio de 50.2 unidades por juego en una temporada (1962). A día de hoy, permanece como uno de los mejores basquetbolistas de todos los tiempos.

Salio de los Harlem Globetrotters y se devoró la NBA. Dos títulos, con Sixers y Lakers, y cuatro premios al MVP de la temporada. Único jugador en superar los 100 puntos en un partido.
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Salio de los Harlem Globetrotters y se devoró la NBA. Dos títulos, con Sixers y Lakers, y cuatro premios al MVP de la temporada. Único jugador en superar los 100 puntos en un partido.Dick RaphaelNBAE/Getty Images

Los Globetrotters hoy

Los Harlem Globetrotters siguen sin estar en la NBA, pero ni falta que les hace. Han visitado 122 países, incluso se presentaron en exhibición en la Unión Soviética, en plena Guerra Fría, durante el mandato de Nikita Khrushchev; registran más de 26,000 partidos de por vida; la marca vale más de un millón de dólares y sus jugadores reciben salarios bastante lucrativos que oscilan entre 70,000 y 80,000 dólares anuales. Hace un año solicitaron a la NBA su anexión oficial: “No pueden actuar existiéramos. Es hora de reescribir la historia. Es hora de que la NBA honre lo que los Globetrotters han hecho por nuestro deporte”. Es poco probable que suceda. Pero ni falta que les hace.

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