El Barcelona juega en los juzgados

Empezamos la semana con el expresidente del Barcelona en la cárcel y podremos terminarla con Joan Laporta al frente del club. Esto es irónico, porque una de las razones de la detención de Bartomeu es la corrupción en el dinero que se invirtió y supuestamente se sobre pagó para desprestigiar a personajes que no se alineaban con su filosofía o intereses, entre ellos, Laporta. Y sea él o alguien más el ganador, tendrá como uno de los principales objetivos aclarar la situación financiera y legal del club, así como limpiar su imagen pública. De paso no estaría mal que ante todo este contexto hicieran magia para retener en la plantilla a Lionel Messi.

La situación es muy complicada de entender, no solo porque es compleja, sino porque no está del todo resuelta y no toda la información es pública. El 11 de marzo, a más tardar, se abre el secreto de sumario. Todo esto inicia con Sandro Rosell presidente del Barcelona del 2010 al 2014, periodo en el que Bartomeu fue vicepresidente; después de la renuncia de Rosell, 'Barto' tomó las riendas de la institución desde 2014 hasta hace unos meses, pues dimitió en octubre de 2020.

En mayo del 2017, Sandro Rosell fue detenido por delito de blanqueo de capitales y organización criminal. Pasó 21 meses en prisión preventiva, que ha sido uno de los periodos más largos para una persona después declarada inocente. Es claro que aquí hubo una laguna en la justicia en la que se tuvo que pagar antes de demostrar culpabilidad.

Pero hablemos de fútbol. La última década ha sido la más exitosa en la historia para el FCB. Su palmarés es envidiable. Tres de sus cinco Champions, los tres Mundiales de Clubes, tres de cinco Supercopas de Europa, ocho de 26 ligas que ha conseguido en su historia y seis de 30 Copas del Rey, además de seis de 30 Supercopas de España. Es decir, los blaugranas consiguieron en 10 años una cuarta parte de su total de títulos.

Los triunfos no solo han llevado a llenar las vitrinas, también las arcas. El presupuesto para la temporada 2010-2011 fue de 380 millones de euros. Cada campaña fue aumentando, hasta cerrar la temporada 2019-2020 con un récord de 1,047 millones de euros. Ahora, increíblemente también la institución cuenta con una deuda que asciende los mil millones de euros.

La ley tendrá que hacer su trabajo, pero es claro que las cuentas no salen y los números no cuadran por diversos factores, todos asociados a un mal manejo del club. Malos fichajes, no rentables y caros. Mala venta de jugadores, nula planeación deportiva y financiera. Un crecimiento desproporcionado y sin rumbo. Un equipo preso políticamente y con intereses y compromisos más allá de lo deportivo. Presidentes pequeños con situaciones gigantescas.

Lo más triste de la situación es que a pesar de todos los logros de la era dorada del Barcelona, con el mejor equipo de su historia y, probablemente, el mejor equipo en la historia del fútbol, la directiva ha sido una vergüenza. No han sido proporcionales el trabajo y resultado de los de 'pantalón largo' comparado con los de 'pantalón corto'. Ya se tenían los títulos, los ingresos, y se había ganado lo más complicado: respeto mundial, estilo futbolístico, escuela, historia, prestigio y mística.

Lo que un grupo de futbolistas ganó en el campo se perdió en los escritorios. Lo que un grupo de futbolistas sudó en los partidos se manchó en las oficinas. Se ha pasado por encima de la afición, del tiki-taka, del Barcelona invencible y de la leyenda. Ahora, el partido más difícil e importante del Barcelona en los últimos años se juega en los juzgados.