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Corea del Sur, el rival que sucumbió ante la Cuauhtemiña

Han pasado 22 años y la genialidad del de Tepito sigue fresca en la memoria de millones de aficionados

Corea del Sur, el rival que sucumbió ante la Cuauhtemiña
David Leah MEXSPORT

El próximo sábado, México y Corea del Sur se enfrentarán en un partido amistoso. A la memoria llega de inmediato un momento cumbre en la historia de los 11 enfrentamientos previos que protagonizaron estos equipos. El 13 de junio de 1998, se vieron las caras en el Lyon, durante la fase de grupos de la Copa del Mundo de Francia.

Aquel duelo dejó varias cosas para el recuerdo: el carácter del equipo luego de estar abajo frente a los asiáticos, el emocional festejo de Ricardo Peláez tras marcar el 1-1 y la felicidad plena con el doblete de Luis Hernández para sellar el triunfo el Tricolor de Manuel Lapuente por 3-1. Pero también grabó ese encuentro en la memoria colectiva una jugada para la posteridad.

En la segunda parte, Cuauhtémoc Blanco exhibió el esplendor de su genio futbolístico. Fue una fiera por el costado izquierdo y los coreanos nunca pudieron controlarlo. Para superar una y otra vez a la defensa asiática, el de Tepito hizo gala de cualquier recurso. Su imagen le dio la vuelta al mundo cuando repitió en el gran escenario, algo que ya había hecho en México.

Colocó los pies a los costados del balón y lo atrapó con fuerzas. Entonces saltó entre dos rivales para superarlos, con la pelota bien sujeta en sus extremidades inferiores. El “ah” en el estadio fue elocuente. Minutos más tarde, repetiría la dosis. No fue una, sino dos las veces que mostró al mundo lo que se conoce como la “Cuauhtemiña”.

Los coreanos quedaron perplejos mientras Blanco continuaba con la jugada. Y aunque en ninguna de las ocasiones sirvió para progresar hasta el gol, dicha acción es recordada hasta el día de hoy. Incluso, la FIFA incluyó aquel momento en un listado de los 100 más memorables en la historia de la Copa del Mundo, por su vistosidad.

En el América había un ejercicio de espacios reducidos con el entrenador Didi, que nos ponía a practicar técnica individual. Cuando terminábamos, hacíamos una cascarita y ahí la empecé a hacer. Me acuerdo que Germán Villa me daba patadas para quitarme el balón”, comentó años después Cuauhtémoc Blanco, cuando fue cuestionado sobre el origen de la jugada.

Esa la hice en el América y nunca me imagine hacerla en el Mundial. La verdad me salió bien y a la gente le gustó. Fue algo histórico para mí. Era mi primer Mundial, sabía que estaba en los ojos de mi país y tenía que hacer las cosas bien para obtener el resultado que le dio alegría a toda la gente de México”, dijo en otra entrevista.

Han pasado 22 años y la imagen sigue ahí presente en la memoria de millones de aficionados. Cuauhtémoc Blanco por el aire, con la pelota en sus pies, pasando entre dos defensores que nunca entendieron de donde salió esa genialidad. El sábado se enfrentan de nuevo México y Corea del Sur. El “Temo” ahora es gobernador, su magia ya no se desborda en la cancha, pero el recuerdo de la “Cuauhtemiña” en Copa del Mundo es eterno.