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"Mi mejor diploma, la resonancia magnética de mi cerebro"

Para Ricardo 'Finito' López, los mejores momentos de su carrera fueron cuando alcanzó el título del peso mínimo en Japón y el final, cuando confirmó su buen estado de salud.

Ciudad de México
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Ricardo 'Finito' López, boxeador mexicano
Martin Venegas MEXSPORT

La exitosa carrera de Ricardo 'Finito' López, que incluye 51 victorias, 38 nocauts, sin derrotas, 22 defensas exitosas, guarda dos momentos de máximo valor. Más allá de los éxitos, los cinturones, la fama, el dinero, el recuerdo que más atesora 'Finito' de su trayectoria es la prueba definitiva de que, después del duro y arduo viaje, su cuerpo no resintió los estragos de las batallas. Ese alivio, esa medalla de guerra es una resonancia magnética que confirmó que no había recibido mayor daño cerebral. "Es mi diploma más grande", se sincera.

'Finito' se siente afortunado por haberse dedicado a la máxima pasión de su vida y por haber salido indemne de ello. "Después de 27 años de boxeador, decir adiós no es fácil. Me retiré siendo campeón del mundo. Pude ganar más dinero, pero pensé '¿con cuánto dinero me compro otro cerebro?'. Dejé un récord, entro al Record Guinness, porque duré 16 años y ocho meses sin perder una pelea y 12 años como campeón mundial. Pero el diploma más grande que tengo es la resonancia magnética del cerebro en el que salí perfecto", confesó el pugilista morelense a AS México.

Otro momento importante para 'Finito' fue el inicio de su impactante racha de victorias. El día en el que todo empezó: el 25 de octubre de 1990, cuando derrotó en el Pabellón Korakuen de Tokio al japonés Hideyuki Ohashi para capturar el título paja (hoy mínimo) del CMB. Después, 22 defensas de las que salió victorioso e, incluso, llegó a ostentar los títulos de los cuatro organismos del boxeo: CMB, AMB, OMB y FIB. Aquella pelea en Tokio tuvo su valor porque, para 'Finito', fue una demostración de resiliencia frente a la adversidad, muchas cocinada por los mismos compatriotas: "Llego a Tokio con todo en contra, con poca credibilidad por la cultura que se vive en México. Somos un país 'cangrejista' (...) Significó un gran momento y mi culminación como boxeador", rememoró.