SELECCIÓN MEXICANA

Gerardo Martino, el ídolo de Newell's que naufragó en Barcelona

Gerado Martino, DT de Atlanta United

AFP

El técnico rosarino, una de las figuras históricas de Newell's Old Boys, llevó a la 'Albirroja' a su mejor actuación en Mundiales, pero no pudo revalidar los grandes títulos blaugranas.

Ciudad de México

"Qué linda sorpresa que haya sido elegido Martino", aseguró Lionel Messi cuando se enteró de que 'Tata' sería su nuevo entrenador en el Barcelona. El estupor recorrió las redacciones deportivas en España por aquellos días de 2013: Tito Vilanova renunció a la dirección técnica del equipo culé el 19 de julio, para tratarse un agresivo cáncer de glándula parótida que, al final, lo derrotó el 25 de abril de 2014. El Barcelona post-Guardiola, en afán de reencontrar las sensaciones de majestad, reclutó a Martino, entonces entrenador de Newell's Old Boys, a recomendación, según trascendidos, del clan Messi, Jorge (padre) y Lionel, hinchas 'leprosos' y admiradores del 'Tata'. La enfermedad de Vilanova le abrió a Martino, un desconocido en el fútbol europeo, la oportunidad de su vida. El público y el periodismo español no le tenían en el radar, ni siquiera por haber sido el autor intelectual del mayor susto que 'La Roja' sufrió camino a su consagración mundial en Sudáfrica 2010. Del espanto no quedó memoria.

A Barcelona había llegado el jugador más importante en la historia de Newell's, según una encuesta lanzada por el club a través de su sitio web en 2003. Al menos, el que más partidos oficiales disputó con los 'Leprosos': 505 cotejos y 35 goles. Centrocampista de gesto adusto, elegante, de gatillo fácil y poderoso, un todo-terreno con cadencia y visión panorámica; sus suaves pases al espacio con los ojos clavados en la pelota son patrimonio del fútbol argentino. El 10 en su espalda no era ornamento. 'Ñuls', Lanús, Tenerife, O'Higgins y Barcelona de Guayaquil disfrutaron de su toque. Fue en Rosario donde gozó de su plenitud. Vestido de rojinegro en tres etapas (1980-1990, 1991-1994, 1995-1996), obtuvo la confianza de cada técnico que lo tuvo en sus filas; en especial, de José Yudica, comandante el equipo finalista de la Copa Libertadores de 1988, perdida frente a Nacional de Uruguay, y Marcelo Bielsa, su mentor, su inspiración, santo y seña de su ideario ético y de juego.

El tándem 'Loco'-'Tata' llevó a Newell's a una nueva final continental en 1992, pero claudicó ante el mítico Sao Paulo de Tele Santana. Tres títulos de liga quedaron en su vitrina. En el ocaso de carrera, la directiva de Newell's le concedió un partido homenaje en el estadio hoy llamado 'Marcelo Bielsa'. Era 1995. Como entretenimiento de medio tiempo, los jugadores de los equipos de formación ingresaron al campo de juego para realizar malabares con el balón. Uno de los pequeños era Lionel Messi, de ocho años entonces. Después de ello, Martino jugó sus últimos 45 minutos con los colores de sus amores. Más tarde volvería. Con las puertas de Rosario abiertas de par en par.

"Las ideas muy claras"

La primera experiencia de Martino como entrenador fue Almirante Brown, en 1998. Sin mayores resultados, incapaz de ascender al equipo a Primera, tomó las riendas de Platense, club al que llevó a una recordada victoria sobre Boca Juniors 0-4 en la Bombonera. Trazos de su filosofía destrozaron al esquema de Carlos Bianchi: las bandas desbordadas, la presión asfixiante y el ataque sostenido; bielsismo en pleno. Sin embargo, no pudo salvar al 'Calamar' del descenso a la B. Instituto Córdoba fue su primer tránsito antes de Paraguay, tierra de sanación.

Entre 2002 y 2003, 'Tata' se hizo cargo de Libertad. Al mando de nombres como Paulo Da Silva, Justo Villar, Martino y 'Los Repolleros' se consagraron como campeones de liga en dos ocasiones consecutivas. Su éxito llamó la atención de un gigante guaraní, Cerro Porteño. Con 'El Ciclón de Barrio Obrero', también levantó el título en su primera y única temporada en los controles del club, 2004. Un año sabático le llevó a Martino a preparar su regreso a Argentina, pero su paso por Colón no será recordado con ahínco por los aficionados de 'El Sabalero'. Las maletas fueron de vuelta a Paraguay, donde Libertad volvió a recibirle de brazos abiertos para poner un trofeo de liga más en sus aparadores, en 2006, año en el que escaló hasta las semifinales de la Copa Libertadores, apeado por el futuro campeón del continente y del Mundial de Clubes: Internacional de Porto Alegre.

Después del naufragio paraguayo en el Mundial de Alemania 2006, conducido por Aníbal Ruíz, 'La Albirroja' no necesitó de un extenso casting para elegir a su nuevo entrenador. Martino, el máximo campeón local en la temporada, era el único candidato. Su primer partido al mando de Paraguay fue una derrota de 1-2 el 25 de marzo de 2007, en Monterrey, precisamente, ante la Selección Mexicana. Y su máxima derrota como entrenador, en los cuartos de final de la Copa América del mismo año, también frente al Tricolor que entonces comandaba Hugo Sánchez. Fue la tarde de julio en Maturín, marcada por la temprana expulsión de Justo Villar al 2', y el carnaval de fútbol y goles protagonizado por Nery Castillo y Cuauhtémoc Blanco. Juego, set y partido. 6-0. La gestión de Martino entró en estado de coma.

No obstante, 'Tata' enmendó el camino. El núcleo duro Verón-Da Silva-Alcaraz-Morel, dinamitado por el ataque Santa Cruz-Haedo Valdez generó a un equipo intransigente, impenetrable. Duro como una roca, el Paraguay de Martino gobernó el proceso eliminatorio de Conmebol con rumbo a Sudáfrica 2010 hasta la duodécima jornada, cuando finalmente cedió la cima de la clasificación. Tres partidos después, en victoria 1-0 sobre la Argentina de Maradona, Paraguay confirmó su pasaje a la Copa del Mundo, la ratificación más prematura en su historia. En Sudáfrica, 'la Albirroja' de Martino fue una de las sensaciones del campeonato. En apego a su ética, sacrificio y entrega como sustentos irreductibles, Paraguay fue una encarnación del espíritu guerrero guaraní y el conservadurismo táctico de 'Tata', bielsismo a la inversa. Empató frente a Italia (1-1), venció a Eslovaquia (2-0), se neutralizó con Nueva Zelanda (0-0) y se impuso en penaltis a Japón en un partido nulo en Pretoria (0-0). La gélida noche del 3 de julio en Johannesburgo, España se asomó al precipicio. Minuto 57 del partido. Óscar 'Tacuara' Cardozo enfila frente a Casillas con la pelota muerta sobre el punto de penalti. 'El Santo' contiene el impacto con las palmas extendidas, sin ocupar el pecho, con un tenue recueste sobre su izquierda. 26 minutos después, Iniesta rompió el batallón guaraní y David Villa destruyó sus sueños. Un año después, Paraguay y Martino fueron subcampeones de América al caer contra el Uruguay de Forlán y Suárez en el Monumental de River. Aún hoy, Martino es discutido como uno de los mejores entrenadores en la historia del seleccionado guaraní.

Martino, ya sin el traje de gala que lució en Sudáfrica, de nuevo de chándal y desaliñado, acudió al llamado de sus colores. Newell's coqueteaba con el abismo del descenso. Martino atendió la llamada de auxilio. Del estado de coma, 'Tata' llevó a 'La Lepra' a la plenitud, con el campeonato del Torneo Final 2013, la modalidad a 20 equipos de la Primera División Argentina, y a las semifinales de la Copa Libertadores, en un ascenso metórico que solo fue detenido por el Atlético Mineiro de Ronaldinho en una cardíaca tanda de penaltis marcada por la falla de Maxi Rodríguez, otro ícono rojinegro, desde los once pasos. El momentum de Newell's motivó al clan Messi a pedir su fichaje a la junta ejecutiva que presidía Sandro Rosell en el Barcleona.

"Tiene las ideas claras, es humilde y nos ayudará a seguir haciendo historia", le describió Xavi Hernández. El hechizo de su 'polo pistacho', comidilla en los programas de sátira de la televisión española, acompañó el mejor arranque de un equipo en la historia de LaLiga, hasta entonces: 21 partidos invicto desde el inicio de temporada, en agosto, hasta el 27 de noviembre. El prometedor curso, azuzado por su excelsa retórica que encandiló a los reporteros de la fuente y la consecución de la Supercopa ante el Atlético de Madrid, terminó en catástrofe: el 'Atleti' se cobró venganza y los eliminó de la Champions League en cuartos de final, derrotado por la ciclónica carrera de Gareth Bale en la final de la Copa del Rey (1-2), y apeado por los 'Colchoneros' en el último partido de LaLiga, una final en forma; con un punto de diferencia, Martino necesitaba ganar el partido para consagrarse como campeón. El testarazo de Diego Godín cambió el status-quo y supuso un golpe de Estado para el fútbol español. El "partido a partido" del 'Cholo' Simeone cobró sentido. Por primera vez en 10 años, un equipo distinto a Real Madrid y Barcleona se coronó.

Messi y Martino volvieron a encontrarse en la Selección Argentina, pero la frustración les pudo después de caer frente a Chile en dos finales de Copas América en años consecutivos. Después de la segunda, la edición Centenaria en Estados Unidos, en 2016, 'La Pulga' cedió, rompió, y renunció a la Selección Argentina. Entre el culebrón continuaba y Leo dudaba sobre su decisión, Martino también presentó su dimisión Su saldo fue de 19 victorias, siete empates y tres derrotas. Y dos finales en lágrimas. La renuncia de 'Tata' descorchó el caótico desfile de entrenadores en la 'Albiceleste' que ha degenerado en la incierta situación actual. La anarquía le quedó lejos a Martino, quien encontró respiro y reconciliación con el juego en Atlanta, donde comanda el mejor equipo de la MLS: 63 puntos tras 30 partidos y favorito de las apuestas para lograr el título. La elegancia de Almirón, la contundencia de Josef Martínez, el toque de Villalba. La Máquina del 'Tata' gobernó con puño de hierro la liga estadounidense con la puesta en práctica de sus preceptos bielsistas. El legado del 'Tata' ya es invaluable en Georgia, pues llevó un título nacional a Atlanta (el segundo desde la Serie Mundial de los Braves, en 1995), una ciudad desacostumbrada a la gloria. Por ello, la afición georgiana le despidió con honores en medio y a pesar de la nieve. "Qué linda sorpresa que haya sido Martino", también declamaron en Atlanta. ¿Y será así en México?