Zeke Elliott: Justicia, NFL y agresiones machistas
El corredor estrella de los Dallas Cowboys espera una sanción de la liga de football mientras que los tribunales le han absuelto de las denuncias de su ex-novia.


Zeke Elliott está esperando la decisión de Roger Goodell, comisionado de la NFL, sobre si sancionarle o no por dos episodios de violencia machista y doméstica por los que, sin embargo, ha sido absuelto por la justicia estadounidense. El desvarío de la liga con este tema puede alcanzar una nueva cota.
En teoría lo hará esta misma semana. Chris Carter, colaborador de Fox Sports, ha dicho que la sanción será segura y será en muy breve tiempo; Stephen Jones, directivo de los Cowboys, cree que será exculpado, también en los próximos días. En cualquiera de los casos, las filtraciones de la propia NFL apuntan a que estamos al final de un proceso de investigación que se ha llevado a lo largo de toda la offseason, que ya son meses, y en los que se ha vuelto a poner de manifiesto que la liga no es rápida, no cuenta con el beneplácito de la justicia y se arroga competencias que le exceden.
Porque veamos los hechos tal y como el proceso judicial los ha dejado establecidos, según contó el Washington Post.
En el verano de 2016 la policía de Columbus (Ohio) comenzó a investigar la denuncia de la ex-novia de Elliott, de 21 años de edad, sobre una supuesta agresión del corredor de los Dallas Cowboys. Con las muñecas llenas de marcas, golpes en los antebrazos y un hombro magullado dijo que había sido víctima de malos tratos, que Elliott la había agarrado y la había tirado contra una pared diciéndole "tienes suerte de que aún no te haya matado".
Zeke negó que eso hubiese sucedido y apuntó a una pelea de bar de su pareja como la causa de sus heridas.
La policía no encontró ningún testigo de la pelea entre Elliott y su novia. Tres personas, incluidas el encargado de seguridad del bar, sí declararon, sin embargo, haber visto a la chica pelear con otra mujer aquella tarde de la denuncia. Otras cuatro personas aseguraron escuchar a la chica gritar "voy a llamar a la policía y a arruinar tu carrera" al propio Zeke. La testigo que aportó para su causa la ex-novia declaró ante el fiscal que había mentido porque se lo había pedido su amiga, pero que no había visto nada.
Ante la ausencia de evidencias, el fiscal de Columbus decidió, en septiembre de ese 2016, no presentar cargos contra Elliott.
En febrero de ese año, pero en Florida, la ex-novia del jugador de los Cowboys también llamó a la policía diciendo que había sido agredida. Los agentes le ofrecieron que fuera al hospital para poder corroborar unas heridas o golpes que ellos no fueron capaces de determinar. La chica declinó el ofrecimiento y también decidió no presentar cargos. Zeke también negó los hechos.
La NFL sí que sigue con su investigación, por supuesto privada, porque la joven se presentó en las oficinas de Goodell para exigirlo. Y como los patinazos en los casos de Ray Rice o Greg Hardy fueron tan evidentes, la liga parece querer ir un paso más allá que cualquier sistema de justicia occidental.
Y, en ese esfuerzo, se ha topado con el legítimo enfado del cuerpo judicial y policial del estado norteamericano. Porque los encargados de esta investigación de la NFL han pedido, por activa y por pasiva, que el fiscal de Columbus, que la policía de Ohio, que los agentes de Miami, hablen con ellos y les pasen toda la información del caso.
Y, claro, lo que se han encontrado enfrente es una negativa absoluta. En todos los casos, la NFL ha sido tratada como si fuesen periodistas: todo lo publicable está a vuestra disposición, del resto no vais a ver nada. De hecho, hay una sensación de que la NFL no está siendo ni respetuosa ni justa con su trabajo y, por lo tanto, hay una enorme frialdad en la comunicación, remitiendo siempre a la liga a los mismos procedimientos y procesos que debería seguir cualquier individuo que quisiera tener esa información. La desclasificada, por supuesto, que de las notas de la investigación, de las conversaciones con unos y otros, no tienen el más mínimo derecho a tenerlas y no se las están dando.
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En este escenario, la NFL se ve envuelta, de nuevo, en el embrollo que ellos mismos han creado. Unas veces quedándose cortos, otras pasándose de frenada, siempre sin tener la más mínima dignidad de reconocer que la ley no son ellos y que estos asuntos están muy por encima de su ámbito, la liga se ha especializado en convertir cada caso de algún jugador, como individuo, con problemas con la justicia en un inmenso problema de percepción pública de la competición.
En este marasmo de improvisaciones y sanciones, sin objetividad alguna que las respalde ni jurisprudencia fiable en la que basarse, pues tan pronto son seis partidos de sanción como uno sólo, tan pronto se pasa de puntillas como se expulsa de la liga a un jugador por todo un año, tan pronto se espera a lo que diga la justicia como no se le da ninguna importancia, Roger Goodell nos dirá esta semana qué va a pasar con Zeke Elliott. Policía, investigadora, jueza y ejecutora: la NFL vale para todo.