Los cazafantasmas

Se ha hablado toda la semana y debe seguirse hablando, porque después de 23 años Cruz Azul logró ser campeón del fútbol mexicano. ‘Los Cementeros’ sumaron su novena estrella. Superaron a sus fantasmas y a circunstancias que se volvieron tan poderosas, que ya eran parte de la esencia del club.

Es raro que en los torneos cortos haya justicia. El formato favorece la curva de rendimiento más que a la constancia. En este caso se hizo; desde la jornada 3 hasta la final, el mejor equipo fue Cruz Azul; y más allá, el torneo pasado también fue el mejor, el más sólido y consistente. Parece que los fantasmas no son tales cuando el trabajo es bueno y continuo.

Al principio de este torneo, no tenían ni presidencia y, a pesar de la institución, lo lograron. Lo trabajaron, lo creyeron, pero sobre todo jugaron. La pelota está viva, ella no sabe de fantasmas, responde a la autoridad y al carácter.

El agradecimiento también floreció con este hecho histórico. La foto que circula de Reynoso regalándole la medalla a Enrique Meza estremece a cualquiera. Fue su maestro cuando dirigió al Puebla, Reynoso era solo un auxiliar y nadie hubiera imaginado que fuera él el conquistador de la hazaña ‘cementera’. Reynoso dijo: “No hay nadie que lo merezca más, nadie es más de Cruz Azul”. Un gesto que además de que resume el sentir colectivo que generó este título, nos deja la gran lección de vida de que todos necesitamos de todos.

Quiero hacer mención y reconocimiento especial a la afición. No solo por el título obtenido, sino por ser parte de él. Las serenatas, el apoyo, la esperanza infinita y la fidelidad eterna. Toda mi admiración a la resiliencia de tantos años, porque a los que nos apasiona y seguimos el futbol, entendemos que por momentos es más que un juego.

El fútbol es reflejo de la sociedad y nadie ejemplifica mejor eso que Cruz Azul en México. Es el equipo de todos, el equipo de los trabajadores, de las tradiciones y herencias. Las redes sociales se pintaron de azul, por un momento parecía que todos estábamos con ellos; no solo con los 11 en el campo, estábamos con los que madrugan, los que compran el llavero, los que sudan la camiseta azul trabajando, los que madrugan, los que han llorado cada uno de los torneos y de los partidos perdidos, los que han aguantado burlas, los que animados al inicio de cada temporada decían con gran convicción “ésta es la buena”.

Ésta fue la buena, la hicieron buena. El club parece haber renacido a una nueva etapa. Espero que ahora logre entender que el peso y los complejos vienen de dentro, que el trabajo duro rinde frutos, que cuentan con una afición de oro, que incluso en el renovar se tiene que mantener. Los valores, los colores y esa pasión que nos contagió a todos. Que nos hizo ver al equipo de manera distinta. Que ahora se ve y es campeón.

El Azteca volvió a ser testigo de la historia. Increíble el ingrediente del regreso del público a las butacas, dio otro sazón al 30 de mayo del 2021 que quedará en la memoria de muchos. Fue el día en que la esperanza y el trabajo triunfaron. Fue el día que gritaron y brincaron. Fue el día de ‘La Máquina’. Fue el día de los cazafantasmas.