Estrellas en el aire

Hace unos meses solo escuchábamos de la crisis que ha dejado el coronavirus en el fútbol. Los ingresos y los patrocinadores de los equipos han bajado, lo que pintaba un panorama aburrido y gris para el mercado de verano.

Y ahora, conforme se acerca el fin de la temporada, parece ser todo lo contrario. La cantidad de estrellas que tienen un futuro incierto es abrumadora. Cualquiera de los nombre que quisieras en tu equipo parecen estar disponibles; además, las decisiones de unos afectan a otros logrando un efecto dominó que podría modificar plantillas e, incluso, los colores de los seguidores.

Lo que más me llama la atención de esto es que por primera vez en mucho tiempo la decisión de un futbolista y su entorno de jugar en un equipo u otro no tendrá como prioridad el dinero, porque pocos equipos lo tienen; los que lo tienen carecen de proyecto y de proyección.

La novela de Messi continúa. No sé sabe si terminará su romance con el Barça o si tendrá una carrera como las de antes, vistiendo siempre los mismos colores. La permanencia de Messi depende de un proyecto deportivo ganador, así lo ha expresando y exigido el argentino. Laporta parece ser la cabeza para liderarlo y para eso suenan nombres como Neymar y Haaland.

Messi y Neymar quieren volver a jugar juntos. Para hacerlo en el Barcelona sus sueldos se tienen que ver notoriamente reducidos. Otra opción para que vuelvan a coincidir sería en el PSG, que no tiene límite de presupuesto, pero sí de sangre ganadora.

El Borussia Dortmund podría no jugar Champions el próximo año. Además sufre por temas económicos, pero tiene en Haaland a uno de los mejores futbolistas del mundo, que tiene menos de 21 años y es la nueva joya europea. El Madrid ha mostrado interés.

El Madrid sigue sin saber si Ramos, el capitán, amo de la defensa renueva o no. Mbappé, que hasta ahora parece podría quedarse sin ganar un título esta temporada, es la figura que está en la mira del conjunto blanco.

El PSG podría quedarse un año más sin el título de Champions, pero dolería aún más perder en una misma temporada a Neymar y Mbappé, lo cual sería el fracaso del equipo y de un modelo que ha demostrado que no rinde tantos frutos en el fútbol.

Y por último, en Italia, la Juventus ya no domina y en estos momentos está peligrando su posición en Champions para la próxima campaña. El sueldo de Cristiano rebasa sus posibilidades, pero la capacidad del portugués está más allá de su edad y del equipo o liga en el que juegue. Está comprobado. Es una garantía.

La llegada de unos podría significar la salida de otros. Las decisiones de unos, afectar directamente las de otros. Y parece que por primera vez en mucho tiempo el amor al juego pesa más que los ceros en la cuenta bancaria. Vivimos una incógnita, porque todas las estrellas están en el aire.