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ENTREVISTA | DEPORTE AMATEUR

$3,000 de beca para un mexicano campeón mundial de ajedrez

Jesús Amezcua logró el campeonato mundial amateur en 2019, pero no fue sino hasta 2021 cuando empezó a recibir apoyo económico de las autoridades.

Ciudad de México
$3,000 pesos de beca para un campeón mundial de ajedrez

Todo empezó la década de los 80. Jesús Amezcua cursaba el quinto grado de primaria y se inscribió a un torneo de ajedrez escolar, inspirado por las partidas que sus hermanos mayores libraban con su padre y por los apetecibles premios que recibía el ganador: regalos, juguetes. "Mi papá me dio dos libros, me enseñó algunas reglas básicas del juego, y comencé a estudiar. Me apasionó demasiado", recuerda. Hoy, Jesús, veracruzano de 46 años, oriundo de Minatitlán, es campeón mundial amateur U-2000 Open, avalado por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Al obtener el trofeo, Jesús se hizo acreedor al título FIDE Master. Es, huelga decir, el primer mexicano en conquistar un campeonato mundial de ajedrez, en cualquier categoría. Por ello, recibe una beca de $3,000 mensuales que tardó año y medio en tramitar.

El 15 de marzo de 2021, 20 meses después de coronarse, Jesús Amezcua cobró su primer cheque, firmado por el Instituto Veracruzano del Deporte (IVD). Fue el primer apoyo económico que recibe por dedicarse a una disciplina reconocida por las Reglas de Operación del IVD, organismo suscrito a la Secretaría de Educación Pública estatal. Hasta entonces, Jesús se valió de sus propios recursos. "En realidad nunca he tenido apoyo. Apenas el IVD me hizo caso. Antes, ni ellos, ni la Asociación Estatal de Ajedrez", manifiesta.

En realidad, la carrera de Jesús dentro del ajedrez competitivo se truncó por casi un par de décadas. Su ascenso como campeón por tres años consecutivos de los torneos nacionales de los institutos tecnológicos terminó cuando decidió concentrarse en su preparación universitaria. Jesús estudió ingeniería electrónica con especialidad en instrumentación en el Instituto Tecnológico de Minatitlán. Graduado en 2008, ya con diploma bajo el brazo, optó regresar a los tableros. "Ya podía administrar mejor mi tiempo. Volví a empezar de cero. Regresé entonces a 'cuarta fuerza' hasta ascender a primera en 2011, a través de competir en eventos nacionales", relata. Se abrió Amezcua camino, como alfil, entre las esferas doctas del ajedrez mexicano hasta que la sede del campeonato mundial amateur fue concedida a México en 2019: "Siempre quise participar. Regularmente lo hacían en Europa, o en Asia. Por primera vez salieron de esos lugares y lo organizaron aquí (en Manzanillo, Colima). Me preparé con la ayuda de un gran maestro de ascendencia cubana, Juan Carlos González Zamora. Estudié a conciencia para ese torneo y dio resultado".

Jesús Amezcua, ajedrecista mexicano

El hito pasó inadvertido para las autoridades deportivas del país. El IVD desoyó las peticiones de Jesús, quien solicitó el estímulo económico en 2020, en su calidad de campeón mundial. No fue sino hasta marzo de 2021, después de que su caso recabó suficiente repercusión, cuando la dependencia accedió. Sin embargo, la decisión fue insuficiente, pues el monto asignado a Jesús no corresponde con la ley. De acuerdo al Tomo CCII de la Gaceta Oficial del Órgano de Gobierno de Veracruz, publicado el 9 de noviembre de 2020 bajo el sumario 'Reglas de Operación para el Programa de Becas, Estímulos y Reconocimientos del Instituto Veracruzano del Deporte', Jesús debería optar a un apoyo de $15,000 mensuales de acuerdo a su resultado en el campeonato mundial. En cambio, su beca es de $3,000, equivalente a una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe a nivel juvenil. El entrenador de Jesús debería percibir $11,000 y no los $3,000 a los que también se ha hecho acreedor.

Además, el IVD debió haber condecorado a Jesús con un 'reconocimiento único' de $20,000 en cuanto concluyó su participación en el mundial de 2019. Hasta ahora, el único campeón mundial mexicano de ajedrez no ha recibido dicha recompensa. Las gratificaciones que Jesús reclama están consagradas en el artículo 17 de la Gaceta de noviembre de 2020 y el proceso de selección, al que el ajedrecista se apegó en tiempo y forma, está descrito en los artículos 19 y 20. "El apoyo que me están dando es realmente ínfimo. No está de acuerdo a su propio tabulador. Antes, ni para los viáticos", lamenta Jesús. "Lástima que estamos en Veracruz, creo que si hubiera nacido en otro estado otra cosa hubiera sido. Hay deportistas que con logros menores han obtenido muchos beneficios", sentencia. AS buscó recabar la posición del IVD; sin embargo, al momento de la redacción de este texto, no se obtuvo respuesta a la petición de entrevista.

Para mantenerse dentro del padrón de beneficiarios del IVD, Jesús deberá cosechar puestos de altura en competencias internacionales en 2021. Solo así podrá extender la beca, la cual está garantizada, en teoría, por los siguientes 10 meses. El galardón de 2019 le abrió las puertas para el mundial amateur entrante, que se realizará en Grecia en abril. Sin embargo, las restricciones sanitarias podrían obligar a que se posponga hasta octubre. De hecho, el campeonato lleva un año de retraso, pues estaba programado para abril de 2020. El objetivo de Jesús es revalidar al triunfo, el cual le daría aún más elementos para solicitar los incentivos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte: "Jamás he pedido apoyo ante Conade. Como toda la vida siempre negaron a nivel municipal, estatal... en federal, menos. Ahora, sí lo considero. Solo tengo que investigar cuáles son los requisitos", vaticina.

"En México se considera que el ajedrez es simplemente un juego de mesa"

Jesús espera que sus éxitos y esmeros dejen una piedra sobre la cual construir una mejor infraestructura para la promoción y el desarrollo del ajedrez en México como un disciplina deportiva y, sobre todo, como una herramienta educativa y de salud mental. El ajedrecista integra un club de ajedrez en Minatitlán junto con otros colegas ingenieros; todos aportan recursos de su propio bolsillo para mantenerlo con vida. "Queremos implementar el ajedrez dentro de un sistema educativo. Tenemos un maestro que enseña a niños a jugar y pensar. Lo estamos haciendo a nivel local, pero queremos que crezca", desea. "Lo que hace falta es difusión y que entre a las escuelas. El ajedrez ayuda al conocimiento. A través de él, los niños aprenden a razonar, a calcular, a tomar decisiones. Tiene muchísimas ventajas", añade.

Antes de la pandemia, Jesús incluso organizaba torneos en Minatitlán, válidos para el rating internacional de FIDE. La actividad in-situ se ha detenido, pero las circunstancias del confinamiento obraron a favor del interés por el ajedrez. De un mal, una oportunidad. "Mucha gente se quedó en su casa y eso promocionó mucho al ajedrez. Muchas personas empezaron a practicarlo, a jugar en línea", comenta Amezcua. Una semilla que necesita de un esfuerzo titánico para que germine. "La Federación Mexicana de Ajedrez (adscrita al Comité Olímpico Mexicano y FIDE) ha carecido históricamente de ese apoyo. No hay un instrumento para atraer a más jugadores, para que el juego se masifique. En México se considera que el ajedrez es simplemente un juego de mesa. Y eso no le da el valor que tiene en realidad", concluye el veracruzano.

"Ojalá algún día". Deseos que, por ahora, están en jaque.