MARADONA

Diego Armando Maradona: icono cultural, 'musa' de artistas

'El Diez' inspiró a una variopinta generación de artistas alrededor del mundo, más allá de Argentina y Nápoles. Canciones, libros y hasta una religión están consagrados a su figura.

Ciudad de México
Diego Armando Maradona: icono cultural, 'la musa' de artistas
David Leah David Leah

"Diego Armando Maradona ha muerto. En el fútbol, solo una vez un hombre fue todos los hombres", escribió Juan Villoro. En 2006. Lo sabía. Lo presentía. También describió el colosal cronista mexicano que a Maradona "una tensión extraña le recorría el cuerpo", asombrado, casi una década después del retiro del 'Diez' de cómo su celestial talento no cuadraba con sus características físicas. "Aunque se vistiera de frac, parecía a punto de matar un balón con el pecho. Fue el mayor artista del capricho que ha conocido el fútbol. El más dramático y el que más ha influido en su equipo. Ni siquiera Pelé ejerció un liderazgo tan unánime. En el Mundial de 1986, Diego logró hacernos creer que cualquier selección hubiera sido campeona con él en punta". Aquella crónica, segmentada en tres partes y titulada 'Vida y muerte y resurrección de Diego Armanda Maradona', se lee acompañada de La Mano de Dios, el eucarístico tema de Rodrigo Bueno que ya es liturgia argentina.

Muro de Maradona en Nápoles

Acaso 'El Diez' es el personaje deportivo que más producción cultural inspiró. La idiosincrasia de pueblos tan pasionales y expresivos, volcánicos y arrebatados, como el argentino y el napolitano, contemplaron en el petiso de Villa Florito a una deidad cuya zurda de evangelio, tocada por los ángeles, no merecía explicación, sino eterna reverencia. Maradona es la quintaesencia del 'héro' homérico': ascenso y caída, gloria y tragedia. Por ello, como es tan poético, tan humano y tan 'deidad' a la vez, esa pulsión irresoluble se desfoga en arte. La mitología de Maradona encontró resonancia casi unánime, absoluta representatividad popular: todos tenían algo de 'Diego'. Eliseo Verón, célebre sociólogo argentino, explicó a cabalidad el fenómeno en un texto publicado en el Clarín en 2004, cuando Maradona se debatía, por enésima vez, entre la vida y la muerte. Y aquella vez ganó. Como lo haría un Dios. Pero, incluso, con mayor gracia. Cualquier Dios vence a la muerte, pero hacerlo con un amago de zurda, tal como hizo desvancer a Shilton, solo él. La constante superviviencia también se volvió una característica maradoniana y una evidencia irrevocable de su 'divinidad'. "Es un depositario de un imaginario social. A través de él, de alguna manera aparece una Argentina imaginaria en la que todos estamos unidos, sin conflicto; en la que todos peleamos por hacer algo y tenemos la fuerza para hacerlo", disertó el catedrático.

Abonó Verón: "Es un condensador de las fantasías que reemplazan las frustraciones", y estableció un puente entre 'El Pelusa' y Eva Perón, otra santificada. "Necesitan creer que Dios está cerca y por eso se identifican con Diego (...) Si a ella le dijo al general (Perón) que él era 'la razón de su vida', muchos le proclaman a Maradona: "No te vayas, te amamos. Nací para quererte, vivo para seguirte. Si juegas en el cielo, moriría para seguirte". Fidelidad a costa de la vida. El fundamento de la aún insólita religión maradoniana, que establece en 1961 el año 1 D.D (después de Diego) y ostenta aproximadamente 250,0000 fieles alrededor del globo que recitan de memoria los 10 mandamientos y el 'Padre Nuestro', adaptados a estética maradoniana y terminología futbolística. Jorge Valdano, compañero de Maradona en la Selección Argentina, testigo privilegiado del 'Gol del Siglo', también aportó un concepto central sobre su cariz empíreo: "Cuando se retiró dejó traumatizada a Argentina. Fue un factor extraordinario de compensación para un país que vivió varias dictaduras militares y golpes de todo tipo". 

Altar de Maradona en Nápoles

Altar de Maradona en Nápoles

Tanto poesía, tanta lírica. Tanta música y tanto jolgorio. Así es como se construyen los cultos. 'Los Piojos' compusieron Maradó; Fito Páez le dedicó Y Dale Alegría a mi Corazón; Mano Negra creó Santa Maradona. Andrés Calamaro escribió Maradona y después le recordó en Estadio Azteca. Charly García y Claudio Gabis se unieron para dar a luz a Blues Maradona. Los Cafres se lucieron con Capitán Pelusa. Bersuit Vergarabat se rindió a él con El Baile de la Gambeta. Manu Chao le regaló La vida tómbola, el imposible deseo colectivo, una salvaje proyección netamente freudiana: ¿quién no habrá soñado con ser Maradona, por tan solo un día? "Si yo fuera Maradona / Viviría como él / Porque el mundo es una bola / Que se vive a flor de piel".

Hoy, Diego, tu tiempo es real

Y la tinta. Las hojas desperdigadas. Las metáforas y las hipérboles que inspiró. Indefendible fuera de cancha. Literatura dentro de ella. Porque Maradona es eso, hipérbole. Futbolística, estética, psicológica, cultural. 'El Barrilete Cósmico' publicó su autobiografía Yo soy el Diego, en 2000 y, en 2016, co-autorizó otro libro junto con el periodista Daniel Arcucci: Así ganamos el Mundial de México '86". Remojaron sus plumas en su honor Mario Benedetti, Osvaldo Soriano, Eduardo Galeano, Rafael Pérez Gay, Eduardo Sacheri y, como hemos inaugurado, Juan Villoro. Benedetti, quien escribió 'Hoy tu tiempo es real', en presumible alabanza a Diego', sí que sentenció, con sorna ateista y alabanza paralela, que el 'Gol del Siglo' a Inglaterra en 1986 "es la única prueba fiable de la existencia de Dios".

La muerte del 'Diego' se volvió un género literario en sí mismo. Ejemplo de ello, sin afán de presunción, es este texto. "Tres noticias han cambiado el curso del planeta: la privatización de la Muralla China, el terremoto que aniquiló México D.F y la Muerte de Diego Armando Maradona. Escribo estas notas con la culpa y el dolor del sobreviviente", plasmó Villoro en Dios es Redondo, en una suerte de simulacro de literatura necrofílica. En realidad, Villoro escribió sobre el 25 de noviembre de 2020 con 14 años de antelación. Lo sabía. Lo presentía. Y, en realidad, todos también. "La muerte del 10 argentino ha permitido revisar la hagiografía", alertó. "Nadie me ha dado tanta felicidad en mi vida", me dijo un taxista de Buenos Aires, quejado de diegodependencia", relató. "Diego Maradona ha muerto", comenzó este artículo. "A veces, una pérdida produce el efecto de revelar lo que siempre había estado allí, pero solo podía potenciarse en ausencia. El mundo pasa por momentos que replantean lo que se daba por sabido. El terremoto de la Ciudad de México pudo haber cobrado menos víctimas. Es posible que también hubiera podido evitarse la privatización de la Gran Muralla y sus nuevos adornos de neón. Solo cuando se abren, las heridas entregan sus lecciones". Los textos que reseñaron el 25 de noviembre de 2020 serán antológicos aunque, quizá, ninguno alcance a aquellos motivados por la imaginación de un profundo dolor artificial, escritos con premura. Y quizá ninguno equipare a sus goles más preciosos. 

Que lo despida Benedetti: "Hoy, tu tiempo es real / Nadie lo inventa / Y aunque muchos olviden tus festejos / Las noches sin amor quedaron lejos / Y lejos el pesar que desalienta".