El Mundial de Clubes es un mal no necesario

Ciudad de México

La FIFA ha anunciado que el Mundial de Clubes se jugará en febrero del 2021 y no a finales de año como es la tradición y se tenía previsto.

Este mini torneo es un título muy insípido, sobre todo para los equipos europeos que son quienes lo ganan la mayoría de las ocasiones. Es el cierre para una temporada de oro, porque el jugarlo implica haber ganado la Champions League, pero quita a los jugadores valioso tiempo de descanso y vacaciones.

Uno de los objetivos de este torneo es probar la sede del próximo mundial en logística, comunicación, transporte, lo que es ridículo y absurdo, porque la magnitud e importancia de los eventos no tienen comparación.

El Mundial de Clubes exhibe las virtudes y carencias de cada una de las confederaciones. La diferencia que existe entre unas y otras es clara, notoria y conocida por todos, por lo que la necesidad de mostrarlo en una serie de partidos no es interesante, ni atractiva.

Si este torneo nunca ha tenido su lugar, después de una pandemia del coronavirus, ahora es, además, un riesgo innecesario. Prueba de ello es la cantidad de casos positivos que se han dado tras reanudar la actividad deportiva alrededor del mundo.

La vida debe de seguir. El deporte tiene que seguir, es un negocio multimillonario del que depende el sustento de muchas familias y economías, además de ser la medicina perfecta para los tiempos más difíciles. Pero, como en todo, debe caber la prudencia y los riesgos en los que el costo-beneficio es tan alto deben ser eliminados. El Mundial de Clubes es un mal no necesario.