México: Mientras más sudes en el entrenamiento, menos sangrarás en la batalla

Mucho se han quejado los clubes en las últimas convocatorias de la Selección en prestar jugadores para partidos amistosos. ¿Tienen o no razón?

Representar a México y jugar en la Selección debería de ser un orgullo y un privilegio, el sueño cumplido de cualquier futbolista, porque el poder jugar un Mundial empieza en un partido amistoso contra el rival más pequeño.

Si, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, hay rivales pequeños. De todos se aprende y, como les encanta decir a los técnicos, de todo se puede sacar conclusiones. Pero es una realidad que hay de partidos a partidos y que lo que se puede aprender y mejorar con cada uno también se podría jerarquizar.

De ahí la polémica. Entiendo que como club es difícil frenar un proceso, sobre todo cuando no hay Fecha FIFA, para prestar un futbolista para un partido amistoso contra un rival modesto; encima de todo, ahora hay que sumar los viajes con el riesgo que implican no solo para el jugador, sino para toda la plantilla. El costo es altísimo.

La Selección necesita pensar menos en el dinero y más en el fútbol. Los rivales de los partidos amistosos tienen que ser de nivel; de esos equipos que cuando enfrentamos en un Mundial con presión, con la ilusión del 'quinto partido' encima, nos echan. Tenemos que estar a la altura de la élite futbolística mundial. Ya somos el gigante de la Concacaf; ahora tenemos que abrir fronteras y ser un equipo digno en cualquier encuentro.

Paradojicamente, con partidos así el dinero llegará solo, porque la expectativa será mayor, porque el aprendizaje será real y el espectáculo, mejor; da igual cual sea el resultado. Si los clubes tienen que hacer el sacrificio y la Federación se vea obligada a enfrentarse a ellos, que sea por partidos que realmente valen la pena, porque además sus jugadores tendrán el escaparate para migrar a ligas y equipos mejores.

La cantidad de amistosos no es el problema, es la calidad. México necesita rivales del nivel que quiere. Mientras más sudes en el entrenamiento, menos sangrarás en la batalla.