Que México se vista de oro

El 11 de agosto es una fecha que tengo muy presente, no solo porque es el cumpleaños de un amigo muy querido, sino porque fue ese día, hace ocho años, el día más importante para el futbol de nuestro país. El 11 de agosto del 2012, México se colgaba la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Un grupo de jóvenes, con tres refuerzos mayores de la edad permitida para el torneo (José de Jesús Corona, Carlos Salcido y el goleador Oribe Peralta) consiguieron hacer historia: poner las letras de México en oro y con el escenario perfecto; en Wembley, derrotando 2-1 a Brasil. México ese día jugó y dio la cara como nos gustaría verlo siempre en el campo.

Con el triunfo, los 18 jugadores no solo conseguieron una medalla, sino que ganaron una beca vitalicia que le cuesta al país alrededor de tres millones de pesos al año, ya que hablamos de poco más de 14 mil pesos mensuales para cada uno de los futbolistas. Es decir, van casi 25 millones de pesos en los ocho años que ahora celebramos.

Estoy segura que para mucha gente esto parece una locura. En más de una ocasión he escrito sobre la importancia de invertir dinero público en deporte, porque involucra los tres factores que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos: salud, educación y seguridad. Creo que es necesario hacer la aclaración que la inversión no solo debe estar hecha para apoyar al atleta a llegar a lo más alto. También se le debe de apoyar una vez que ya consiguió la excelencia.

La carrera de un deportista es corta y muy complicada. El hecho de obtener un boleto para ir a unos Juegos Olímpicos es dificilísimo, ya no hablemos de ganar una medalla; se requiere mucho, muchísimo. Una vida dedicada a ello. Son 69 medallas olímpicas en la historia para México, 13 de oro, y es más que justo que haya dinero destinado para apoyar a esos atletas, a no desprotegerlos y a agradecerles que hicieron sonar el himno nacional mexicano.

El gobierno ya tiene un presupuesto destinado para deporte, así que el apoyo a los atletas no afecta la agenda ni finanzas nacionales. El concepto de la beca vitalicia nació hace unos 40 años con el objetivo de no desamparar a los deportistas, sobre todo después del retiro de los amateurs. Esto es un beneficio que consigue merecidamente cualquier medallista.

El deporte se debe de apoyar, en el camino al éxito y cuando éste se consigue. Si los incentivos crecen, seguramente la aspiración y disciplina que se necesita para alcanzar la cima, también crecerán. En un país donde los niveles de diabetes y de obesidad infantil son de los más altos en el mundo, no me parece una locura premiar una vida de retos, logros y disciplina constante, porque esa es la única manera para que México se vista de oro.