Soy testigo de leyendas

Ciudad de México

He oído más de una vez que los millenials creemos que el deporte empezó en nuestra época, que sentimos que hemos visto lo mejor y que nada antes de nosotros importa. Siempre he pensado que no es que no importe el pasado, la historia nos forma y nos marca, pero es una realidad que hemos vivido en una época deportiva privilegiada.

Nos ha tocado ver de lo mejor que ha existido en la historia y hemos tenido esa suerte en prácticamente todos los deportes. Es una época que en muchos ciclos parecen llegar a su fin, y es entonces cuando nos vamos a dar cuenta de lo que tuvimos y del gran placer que ha sido disfrutar de las leyendas que hemos tenido; también nos ha tocado aprovechar las ventajas de la globalización, así que es relativamente sencillo gozar de todos esos fenómenos en vivo y, gracias al poder de la tecnología, acompañarlos y conocerlos hasta lo más profundo de su vida.

Esta semana Tom Brady cumplió 43 años. Los recibe en un momento de su vida, en el que los reflectores estarán en él esperando que demuestre que es el mejor incluso sin Bill Belichick y el equipo que se dice se formó por y para él. Brady no tiene nada que demostrar, siempre estará abierto el debate de quién es el mejor de la historia, pero no hay duda de la calidad y capacidad ganadora de Tom.

Indepedientemente de sus títulos y anillos, Brady demuestra actitud de ganador al salir de los Patriots en el ocaso de su carrera, para seguir jugando y midiéndose a los mejores. Eso es amor a su deporte y honor a su carrera. Es saberse el mejor porque disfruta lo que hace. Esa es la esencia de Brady.

Al día siguiente, Iker Casillas lanzó un comunicado en el que da fin a su carrera deportiva bajo los tres palos. Se despide uno de los mejores porteros de la historia, un portero que lo ganó absolutamente todo a nivel de club y de selección. No se me ocurre un portero tan determinante para un título de Copa del Mundo como lo fue Casillas para España en Sudáfrica 2010.

El mejor portero en la historia del Real Madrid, el club más ganador del último siglo. Es un referente no solo en sus equipos o en el fútbol, sino en el deporte español en general. Amable, carismático, humilde y líder, su carrera fue una constante exaltación a los valores deportivos. Es el adiós a un grande.

Esta época deportiva privilegiada se debe a muchas circunstancias, una de ellas es porque el deporte mejora; evoluciona, crece y cada vez hay mayor exigencia. Esta tendencia irá hacia arriba, todo indica que la curva irá en ascenso. Además, y más importante, nos ha tocado ver de esos talentos que llegan cada muchos años. Y han coincidido en muchos deportes.

Aunque el deporte tienda a mejorar y profesionalizarse aún más con el tiempo, es una coincidencia y un verdadero honor que en una misma época podamos disfrutar de las hazañas de tales leyendas sin que nadie nos la cuente; por si fuera poco, más allá del talento individual, también hemos tenido grandes rivalidades deportivas: Messi- Cristiano, Nadal-Federer, Rossi- Márquez, Brady-Manning, por mencionar algunas de la última década.

Esta semana aleatoriamente se dieron dos hechos que nos hacen pensar que estamos en el principio del fin. Sin ser pesimista, pero en pocos deportes puedo ver a sustitutos de estos monstruos. Pronto se va a acabar la época dorada, mi época dorada, y vaya que la disfruté. Con orgullo diré que soy testigo de leyendas.