Juan Matute Guimon, de jinete a superhéroe

Ciudad de México

Juan Matute Guimon es un jinete profesional de la disciplina de adiestramiento. Es hijo del jinete olímpico español Juan Matute y es el vivo ejemplo de que los atletas son maestros de vida. Juan es Superman.

Juan es un deportista moderno. Es un jinete excepcional que prepara su cuerpo y mente más allá de los caballos; es joven y carismático, un fenómeno en redes sociales, es el embajador perfecto para cualquier marca. Todo su entorno ayuda, su padre es su entrenador, así que se desenvuelve en un ambiente sano y familiar. Es el prototipo que todos queremos en un atleta ahora, que va más allá de su disciplina.

Juan tiene posibilidades para los Juegos Olímpicos de Tokio, por lo que la pandemia tuvo un significado y un reto especial para él: seguir entrenando y mantener el nivel con un año de postergación para la justa. Logró hacer del ocio un beneficio social, a través de sus redes sociales, Juan llenó el confinamiento de retos, entrevistas, anécdotas, información; gran contenido que todos los que nos gusta este deporte agradecimos y valoramos.

Como cualquier chico de 22 años, Juan estaba preocupado por la pandemia y sus consecuencias, mientras se mantenía entrenando con su objetivo olímpico muy claro. El martes 5 de mayo sufrió un derrame cerebral al terminar de montar su último caballo del día. Fue ingresado de emergencia en el Hospital La Paz de Madrid, donde prácticamente lo desahuciaron.

El viernes 8 de mayo fue trasladado a la Fundación Jiménez Díaz. Pasó un mes sedado, esperando que el cuerpo le respondiera, que la inflamación bajara y la evolución fuera positiva. Sus padres, que no se movieron de su lado, esperaban un milagro. La comunidad ecuestre a nivel mundial se volcó sobre ellos como nunca se ha visto en la historia, muestra de lo que es Juan como atleta y persona. Pese a todo pronóstico, la noticia que todos esperábamos llegó el 3 de julio cuando Juan recibió el alta hospitalaria, casi dos meses después de haber sufrido el derrame.

Esta semana Juan volvió a subirse a un caballo, sigue con la mira fija en Tokio 2021. A este superhéroe parece que nada lo detiene; se mantiene con la sonrisa que lo caracteriza, el optimismo y buen ánimo. Ahora se le ve más fuerte que nunca.

Juan Matute es un maestro de vida. Más allá de lo que ha sido su carrera, nos enseñó a mantenernos ocupados y no preocupados durante una pandemia. Su experiencia es ejemplo de que la vida nos puede sorprender, pero es la actitud ante ella lo que nos lleva a cosas inimaginables y a superar cualquier adversidad.

Un atleta lleva al límite sus capacidades físicas y mentales que todos tenemos. Es por eso la admiración y respeto que sentimos por ellos. Superan lo que parece imposible. Luchar cuando estás abajo es inherente a un verdadero atleta. Esa personalidad se puede entrenar, especialmente en los niños, pero para eso es esencial una pasión. Ese empuje hace la diferencia entre un atleta y un campeón.

Juan es un campeón. Un ejemplo de vida. Es una historia que hay que contar. Un hombre al que hay que admirar; porque en tres meses se convirtió de jinete a un superhéroe que vuela en cuatro patas.