Liverpool: además de campeón, un ejemplo de proyecto

Ciudad de México

El Liverpool se coronó tras 30 años de sequía en la liga local. La última vez que los 'Reds' fueron campeones la competición aún no se llamaba Premier League y el Manchester United tenía solo siete títulos de liga (hoy ostenta 20). 30 años es muchísimo tiempo, los aficionados de Cruz Azul pueden seguir pacientes.

Un club con una afición como la del Liverpool, que es reconocida a nivel mundial, y con el peso tan importante en Europa (ha ganado seis Champions), ¿a qué debe tantos años sin conseguir un título? Y más importante, ¿qué cambió? Porque ahora parece un equipo invencible

La gran respuesta es Jürgen Klopp. El mejor técnico del mundo, el que ha funcionado en todos los equipos y en todas las ligas donde ha trabajado. Klopp hace jugar a las piedras. El alemán sabe motivar, gestionar y liderar un vestuario. Sabe mantener sanas las finanzas del club. Sabe hablar a la afición; es letal en partidos determinantes y es paciente en procesos complicados.

El club tuvo la visión de escogerlo, de entender y respetar el proceso del alemán, que cada temporada ha ido en ascenso hasta cumplir con los máximos objetivos: la Champions y la Premier League. Y aún le quedan cuatro años de contrato.

Klopp tomó las riendas del Liverpool a la mitad de la temporada 2015-2016, en la que fueron octavo lugar en la Primer. Para la siguiente campaña, los 'Reds' finalizaron en el cuarto puesto y perdieron la final de la Europa League contra el Sevilla. El proyecto continuó, y en la temporada 2017-2018 volvieron al cuarto lugar en la Premier League y cayeron en una polémica final de Champions contra el Madrid en la que Mohamed Salah, su mejor jugador, salió lesionado y el resto del equipo no estuvo a la altura del reto, en especial Sadio Mané. En ese partido, la pobre actuación de Karius como guardameta fue determinante para el resultado a favor de los merengues (3-1).

En 2018-2019 perdieron la Premier por un punto (98 vs. 97) contra el Manchester City de Guardiola, la plantilla más cara de la liga. Y se coronaron en la Champions finalmente al vencer en la final al Tottenham (2-0). En la presente temporada ya consiguieron la Supercopa de Europa (victoria en penaltis sobre el Chelsea), el Mundial de Clubes (1-0 sobre el Flamengo en la final) y la Premier League, aunque no podrán revalidar el título de Champions, ya que fueron eliminados por el Atlético de Madrid en octavos de final, justo antes de la suspensión por la pandemia del COVID-19. El Liverpool es un avión con una ruta de despegue muy clara.

Si lo deportivo fuera poco, las finanzas del club están sumamente sanas. Desde que Klopp llegó a Anfield, el equipo ha ingresado más dinero de el que ha gastado; excepto en 2018-2019, cuando se gastaron 244 millones en compras y lograron 110 millones en ventas, según el portal Transfermarkt. El déficit valió la pena por los títulos y porque solo vieron la derrota en siete ocasiones en todo el año.

En el momento en que Klopp se hizo cargo del equipo, la plantilla costaba 375 millones de euros; actualmente su valor es de 976 MDE, según Transfermarkt. El Liverpool compró a Salah por 42 millones, proveniente de la Roma; ahora, el egipcio cuesta 120. Por Mané se pagaron 41 millones al Southampton; hoy, está valorado en 120. Alisson vale 72 millones, cuando desembolsaron 67 por él. Fichajes inteligentes, redituables y funcionales.

El Liverpool pasó una crisis dura, larga y oscura. El equipo marcó objetivos, encontró un camino y ha sido paciente en su método y su gente. La afición no ha dejado de apoyar, nunca los dejó caminar solos. Son un modelo de éxito a admirar e imitar. Esto no es producto de la suerte, ni es prueba de la competitividad de la Premier League, es el resultado de hacer bien las cosas y la tendencia apunta a que esto es solo el inicio. El Liverpool, además de un campeón, un ejemplo de proyecto deportivo.