Andrés Iniesta es solo un futbolista...

Ciudad de México

Esta semana fue cumpleaños de Andrés Iniesta. Llegó a los 36 años todavía activo como futbolista, aunque el manchego ya vive en la liga japonesa el ocaso de su enorme carrera. Andrés es uno de los mejores deportistas que he visto en mi vida. Admiro su trayectoria, pero, sobre todo, lo admiro como persona y es por eso que decidí dedicarle esta columna.

Iniesta ganó prácticamente todo. Su palmarés es espectacular. Y no solo eso, vale más la manera en que lo ganó. Siempre fue un ejemplo de humildad, trabajo en equipo e inteligencia. Siempre aparecía en los momentos más importantes. Fue un jugador determinante.

Andrés es tímido, pero habla con el balón. Un jugador muy técnico, con una visión como pocos, luchador y entregado, ingredientes para generar esa magia tan suya. Una magia que encuentra espacios en el campo donde pareciera que no los hay. ¡Un espectáculo! Si no se valora a Andrés en un partido, sin duda se le valora cuando no está; su ausencia en el juego es notoria. Pregúntenle ahora al Barça.

Un deportista sumamente regular. Es muy raro, rarísimo que tuviera un mal partido. Siempre consistente y constante. Un jugador que no se dedicó a ser una estella de rock. No hacía falta, porque Andrés es este tipo de jugador que honra al fútbol, respeta al rival y engrandece a los suyos. Un jugador que vive y transmite los valores deportivos. Un jugador de esos que ya es muy raro encontrar.

Andrés ha declarado: “Héroe es el que lucha contra una enfermedad o el que tiene que emigrar para dar de comer a sus hijos. Yo solo soy un futbolista". En palabras de Messi, Andrés fue el mejor futbolista del mundo. El argentino lo sabe porque le debe mucho a ese talento enorme pero discreto, sin aspavientos, como el suyo.

Iniesta publicó una autobiografía titulada La jugada de mi vida. Me parece casi una obligación para cualquiera al que le guste el fútbol. Si alguien está buscando una historia que parezca de telenovela o un libro de autoayuda, este cumple todas las expectativas.

Andrés era de origen muy humilde y, gracias a su talento, su dedicación e incontables sacrificios que hizo desde niño, logró cumplir su sueño. El apoyo de los padres y, más adelante, el de Ana, su esposa, y el de sus hijos, han sido fundamentales en esta historia que podría parecer un cuento de hadas que se desarrolla en la vida real.

Ese libro es Andrés Iniesta: lucha y sacrificio traducidos en magia e ilusión. En constante trabajo que termina con logros de película. Esa es la vida de Andrés, un gran hijo, esposo y padre; un deportista con una gran carrera; ahora, con negocios en su vida de éxito tras éxito. Andrés no habla mucho, más bien demuestra con su conducta que es un ejemplo de vida. Andrés Iniesta es solo un futbolista.