MÉXICO VS CHILE

La revolución del 'Tuca' Ferretti también quiere expiación

La previa del partido en Querétaro ha estado dominada por los recuerdos del 7-0 en la Copa América Centenario. SIn embargo, Ferretti y Rueda han pedido pasar página.

Querétaro
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Selección Mexicana de Fútbol
Mario Guzmán EFE

Querétaro es tierra de maldiciones. Los múltiples descensos, desapariciones y metamorfosis del club local, azuzados por el mito del cementerio que delinea los cimientos del Estadio La Corregidora, convierten al coloso queretano en un lugar poco fiable para los exorcismos. Han pasado dos años, tres meses y 27 días desde el infausto 18 de julio de 2016, la tarde infame de Santa Clara. La derrota más absoluta, más incontestable. El 7-0 que 'La Roja' de Juan Antonio Pizzi endosó al Tri de Juan Carlos Osorio obtuvo efectos de explosión termonuclear en el statu-quo el fútbol mexicano. La desintegración de modelos, discursos, verbos, promesas, ilusiones, justificaciones, esloganes, dossieres e intenciones. La Selección Mexicana asistió a su muerte en vida y la rehabilitación desembocó en una nueva Copa del Mundo de notas mínimas y en la postración de Juan Carlos Osorio, el pagano de la catástrofe.

No está más el colombiano y sobreviven Néstor Araujo, Hirving Lozano y 'Tecatito' Corona, titulares en Santa Clara y, con alto grado de probabilidad, en Querétaro, a quienes Ferretti ha encomendado la estafeta entre la generación que apunta a la jubilación y la que rescatará al fútbol mexicano de las mazmorras del 'ya merito', se presume. El partido en Querétaro será una deconstrucción identitaria, o una terapia en diván, un exorcismo o una depresión. De ello dependerá qué tan anodina o avasalladora será la presentación de 'La Roja' de Reinaldo Rueda que, por contrario, apela a Santa Clara como oasis. La última vez que el bicampeón de América sonrió fue antes de la Copa del Mundo de Rusia, frente a Serbia (0-1); un tentempié a las afueras del gran banquete, al que no recibieron invitación, no obstante sus galas y sus títulos bajo brazo.

Por deconstrucción, entendemos, en términos filosóficos, el proyecto de Ferretti al frente del Tri. No en sentido de disolución de una estructura, sino en la separación de sus ideas, sedimentadas, para después, tras el reanálisis y la recontextualización, volver la estructura sobre sí misma. Nueva, cargada de vientos frescos. La deconstrucción de la Selección ha iniciado con las convocatorias de parvulario: Aguirre, Alvarado, Lainez, Angulo, Guzmán, que han demostrado suficiente buen hacer como para abanderar la revolución. 'Tuca', en la conferencia previa, invitó a la deconstrucción del 7-0, aprender del error y obligarse a no repetirlo. Y, más importante, a jugar sin miedo. Las experiencias traumáticas, apunta la psicología, deja cicatrices emocionales que actuarán como grilletes hasta que el doliente no rompa el círculo vicioso. Sin miedo, vaticinó Ferretti, como preparación para afrontar la terapia. Los seleccionados, empero, no han mencionado el incidente, reveló. Ni siquiera los que lo vivieron. También tomarán parte, en teoría, Gallardo y 'Chaka' Rodríguez, vértigo por los carriles; Güemez y Gutiérrez, pegamento y bujía; Fabián y Jiménez en ataque, creatividad y movimiento; y González en el arco, una nueva oportunidad. Rotación en pleno, un guiño al legado de Osorio; todos los suplentes contra Costa Rica alinearían de inicio frente a 'La Roja'.

En Chile, que también afronta épocas de revolución, tampoco son tiempos de bienaventuranzas. Rueda aún no encuentra el matiz y la armonía 'sampoliana', mientras Vidal rumiaba minutos en Barcelona y Alexis juega al escondite con Mourinho en el Manchester United. El exentrenador del Atlético Nacional, en sintonía con Ferretti, ha instalado el partido, al menos en discurso, lejos del 7-0: "No se habla, fue otro México y otro Chile". En Santa Clara, Vidal y Sánchez ejercieron de Zidane y Pelé, y en Querétaro les acompañarán integrantes de la vieja guardia, como Isla, Mena, y conocidos en guerra civil, como Diego Valdés (Morelia), Enzo Roco (exCruz Azul) y Nicolás Castillo (exPumas). "Es solo un partido de preparación", zanjó Ferretti. Pero la historia reciente y el escenario lo desmienten.