Dos bodas y un digno funeral

Pocas veces coinciden en un partido de forma tan extrema la felicidad y la tristeza. Por un lado, la alegría del Barcelona por ganar un título, la expresión máxima de las cosas bien hechas. En el otro el Depor, certificando un descenso que es consecuencia de todo lo contrario. La primera boda del día fue el pasillo blanquiazul para homenajear al campeón de Copa. La segunda celebración fue la culminación de un equipo que ya suma 41 partidos de LaLiga sin perder y que tampoco falló en Riazor.

La otra consecuencia de esta segunda boda fue un funeral. El Depor cae a Segunda tras un sinfín de errores, empezando por el palco y acabando en el césped. A la afición le importaba el cómo, y fue con gran dignidad. Se despidió con la cabeza muy alta, igualando un 0-2 con los goles de Lucas y Çolak y un segundo tiempo en el que soñó hasta que despertó Messi. La anunciada muerte deja un sabor agridulce por lo visto en el partido, aunque muchos lo prefirieren así porque la siguiente estación se llama Balaídos.

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