"Vencer o morir": El telegrama de Mussolini a Italia en Francia 1938

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"Vencer o morir": El telegrama de Mussolini a Italia en Francia 1938

Selección italiana, Mundial 1938

Especial | Tomada de FIFA

Una selección de fútbol sentenciada a muerte si no ganaba el Mundial de Francia 1938. Así fue como el dictador italiano le pidió a sus jugadores que triunfaran. La guerra estaba en camino.

México DF

Las manos de Vittorio Pozzo, técnico de la selección de Italia en el Mundial de Francia 1938, abrían la hoja blanca que le habían pasado. El mensaje era contundente, directo y, de primera instancia, visto como una arenga llena de nacionalismo: “Vencer o morir”.

Así fue como el dictador italiano Benito Mussolini ‘le pedía’ a su selección que ganara la Copa del Mundo de 1938. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de concretarse y apenas dos años antes Adolf Hitler utilizaba los Juegos Olímpicos de Berlín para mostrar músculo de cara al conflicto que se avecinaba.

Mussolini no podía quedarse atrás y quería demostrar, gracias al fútbol, que Italia también era una raza distinta y ganadora.

Cuatro años antes, Italia había organizado el Mundial y la orden era ganar la competencia. Y así fue. El fascismo había dado una muestra clara de poderío y si bien Italia había ganado en el campo, aquella Copa del Mundo pasó por muchos problemas, pues incluso los árbitros no querían comprometerse y no marcaban algunas jugadas contra los transalpinos.

Para 1938, Mussolini quería que se extendiera esa hegemonía, así que qué más efectivo que un telegrama de ‘apoyo’ a su selección para que pudieran derrotar a Hungría en la Final: “Vencer o morir”. Pero la realidad es que Mussolini hablaba de manera literal.

Los jugadores italianos, obligados a portar uniformes negros en honor a los Camisas Negras, el grupo militar fundado por Mussolini, prácticamente estaban sentenciados a muerte en caso de perder, pues ante todo, estaba dar una imagen de poderío.

Así fue como llegó el día: 19 de junio de 1938 cuando los italianos se medían a los húngaros en el estadio olímpico.

Los nervios de los italianos se calmaron un poco, pues apenas al minuto 6 Gino Colaussi ponía al frente al equipo del país de la bota. No obstante esa sensación de tranquilidad se esfumó tras dos minutos cuando Pal Titkos marcaba el empate.

“Vencer o morir”… otra vez esas terribles palabras taladraban la mente de los jugadores italianos.

A los 16 minutos, Silvio Piola volvía a poner al frente a los de negro y al 35 Calaussi marcaba de nuevo y la ventaja le regresaba el alma al cuerpo a los italianos.

Para la segunda mitad, Hungría no encontraba cómo acercarse en el marcador, mientras que los italianos sentían que el reloj corría en cámara lenta, haciendo más intensa. Para hacer la losa más pesada, Gyorgy Sarosi acercaba a los húngaros al marcar al minuto 70.

Se venían veinte minutos de total ansiedad. Veinte minutos donde la vida de 22 hombres dependía de un balón. Pero la paz llegó finalmente cuando de nuevo marcó Piola para poner el 4-2 definitivo al 82’. Italia se proclamaba campeón del Mundial de 1938.

Años después, el guardameta húngaro Antal Zsabo recordaría así la derrota: “Me contaron antes de empezar el partido que los italianos habían recibido un telegrama de Mussolini que decía: ‘Vencer o morir’. Nunca en mi vida me sentí tan feliz por haber perdido. Con los cuatro goles que me hicieron salvé la vida a once seres humanos”.

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