Chivas es campeón de la Concachampions

Chivas (4) 1-2 (2) Toronto

Chivas es campeón de la Concachampions

Chivas festeja el título en Concachampions; irá al Mundial de Clubes.

ISAAC ORTIZ

Mexsport

Tras superar 4-2 en penales al Toronto. El Rebaño Sagrado acabó con 56 años sin un título internacional; ahora apunta al Mundial de Clubes.

México

Algunos dicen que no hay paraíso sin pasar primero por el infierno. Chivas lo ha vivido al límite. Derrota en 90 minutos, por el único marcador que obliga a los penales. Y desde el manchón, precisión absoluta, la que requiere un campeón, esa que lleva directo a la gloria. Uno tras otro: cuatro lanzamientos impecables. Dos fallas de Toronto FC.

Y el Rebaño es más Sagrado que nunca: campeón de la Concacaf por vez primera en más de 56 años. Al Mundial de Clubes por primera vez en su historia. La noche del 25 de abril de 2018 habrá de terminar pronto, pero vivirá por siempre en la memoria de 40 millones de aficionados rojiblancos. Chivas es campeón de la zona. Quinta Final ganada de siete disputadas con Matías Almeyda. El técnico que despertó al gigante. El que puso de nuevo al equipo en lo más alto.

Guadalajara no ganaba la Concacaf desde 1962. Y luego del 2-1 conseguido en la Ida, solo 90 minutos le separan del título. Pero en una Final, la historia no está escrita hasta el último silbatazo. Se supone que con la desventaja, el cuadro canadiense tendría que ser el obligado. Sin embargo, los rojiblancos asumen la iniciativa.

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El Rebaño Sagrado toma la pelota durante los primeros minutos. Tienen esbozos al frente: un cabezazo de Jair Pereira, en tiro de esquina, que llega flojo a las manos del arquero Alexander Bono (‘10) y un disparo lejano de Rodolfo Pizarro que termina en las manos del portero (‘12). Son avisos, pero todavía falta claridad.

Para encontrarla, Chivas tiene siempre una vía segura: poner la bola en pies de Rodolfo Pizarro. Es el cerebro del equipo quien levanta la mirada y encuentra el espacio exacto. Toque preciso que deja a Orbelín Pineda solo de frente al arco. Ante la salida de Bono, define con un toque suave, que termina en las redes. Al ‘18, el marcador se abre y la tribuna explota.

Guadalajara se pone 3-1 en el global. En casa, con su gente, con dos goles de ventaja... todo a favor. El camino al Mundial de Clubes parece despejado. Pero en las Finales, dicho está, ninguna historia se puede adelantar antes del silbatazo. Toronto ha llegado a esta instancia con un plan de juego y no lo rompe: espera un error. Sabe que tarde o temprano, ha de llegar.

Y en efecto llega muy pronto. Carlos Cisneros cabecea una pelota que parece cómoda para Rodolfo Cota. Se la quita de las manos y la deja en el área. Tras un rebote, la toma Auro Junior. La marca de Oswaldo Alanís es complaciente. Le permite llegar a línea de fondo y enviar la diagonal retrasada. Carlos Salcido no alcanza a cortar. Jozy Altidore remata como viene y la manda al fondo. El 1-1, al ‘24.

Entonces aparecen los nervios. Guadalajara, con todo a favor, pierde el equilibrio emocional. Hay inseguridad en el campo. Pelota profunda para Sebastian Giovinco. Recorta ante la marca de Michael Pérez y dispara raso, colocado. Rodolfo Cota se estira pero no alcanza. La bola da un duro golpe al Rebaño Sagrado cuando besa las redes. Voltereta de Toronto FC, es el 2-1 en el partido de Vuelta, al ‘43 y 3-3 en el global.

La segunda parte es un manojo de nervios. José de Jesús Godínez, recién ingresado, estrella un zurdazo en la base del poste. El grito de gol se queda ahogado en las gargantas de casi 40 mil personas, al ‘61. Y un minuto más tarde, Alan Pulido intenta repetir la dosis de la Ida: cobra un tiro libre cerrado, desde el corredor izquierdo, una calca del segundo gol en Canadá. Pero esta vez, Alexander Bono recorre y salta para desviar a tiro de esquina.

Con el empate global, hay penales. Matías Almeyda quiere evitar la definición desde el manchón. Por eso, se queda sin contenciones cuando Michael Pérez se va lesionado y ordena el ingreso de atacantes. Se tira al frente Chivas y cerca se queda del gol al ‘85, pero “Chofis” López prefiere estrellar la redonda al arquero que tocar atrás. Y al ‘88, Oswaldo Alanís cabecea un tiro de esquina a las manos del guardameta. El silbatazo decreta el 3-3 y manda la definición del título a penales.

Algunos dicen que el manchón es un volado. Chivas prueba que también se trata de buena técnica para patear. Son impecables los cuatro disparos rojiblancos: anotan Oswaldo Alanís, José de Jesús Godínez, Alan Pulido y Ángel Zaldívar. Por Toronto FC, marca Sebastian Giovinco, Jonathan Osorio la estrella en el travesaño, acierta Marky Delgado y finalmente, Michael Bradley vuela su disparo.

Si acaso es cierto que no existe el paraíso sin pasar primero por el infierno, Chivas acaba de vivirlo. De la angustia al éxtasis. Del sufrimiento al placer. Del nerviosismo a la gloria absoluta. Del pésimo torneo en la Liga MX, al título de la Concacaf y el Mundial de Clubes. Esta noche, el Rebaño es más Sagrado que nunca.

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