La personalidad de los grandes

El Chelsea mostró la personalidad de los grandes equipos. Y tiene el talento suficiente para ganar cosas. Los londinenses hicieron una de esas cosas que se intentan si se sabe que el equipo te va a responder: controlaron tres cuartas partes del partido sin el balón. Bien ordenados, con tensión pero sin agresividad y con la idea clara de por dónde atacar (principalmente por la izquierda, o a la contra, con Morata y Hazard en perfecta sintonía), fue una demostración de equipo trabajado parecido a los que exhibíamos los españoles en Europa hasta hace poco. Cinco ocasiones en la primera mitad del Chelsea por ninguna del Atlético contaban perfectamente la historia.

Pero un 0-0 es como un billete de metro: una vez dentro, se puede ir a cualquier lado. El partido iba de Noviciado a Sol (tres puntos para el Chelsea) pero un córner funcionó como un transbordo: cambio en Ópera para ir hacia Gran Vía. Es lo que tiene el fútbol: mientras hay vida, el que no sueñe es que no quiere. Aunque el final no fuera el deseado.