MUNDIAL 2026

El proceso de elección de la sede será vigilado por una auditora

La FIFA publicó la guía de cómo será el procedimiento, blindado contra la corrupción, para elegir al organizador del Mundial de 2026.

Ciudad de México
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El proceso de elección de la sede será vigilado por una auditora
Laurence Griffiths Getty Images

La FIFA está decidida, al menos en discurso, a acabar con la corrupción y el conflicto de intereses en torno a la elección de las sedes de las Copas del Mundo, procesos que, en gran parte, llevaron a la caída de la era-Blatter y sumergieron a la Federación en la más profunda crisis de su historia. La tormenta se desató tras las controvertidas selecciones de Rusia y Catar como anfitriones de los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente, y concluyó en 2016, con la elección de Gianni Infantino como el nuevo presidente del organismo, con Joseph Blatter investigado por la fiscalía suiza y 10 oficiales detenidos y juzgados por el FBI y el Departamento de Justicia estadounidense por delitos como fraude, lavado de dinero y delincuencia organizada.

Por ello, la Federación, con miras a garantizar la transparencia de la elección y limpiar las sospechas dado los últimos antecedentes, decidió publicar la guía que regirá el proceso íntegro, desde el método hasta las fechas de la decisión final. "Todos los aficionados del planeta deben tener la posibilidad de convocar los motivos de dicha elección", justificó la FIFA en la introducción del manual. 

El breviario estipula cuatro principios fundamentales del nuevo proceso: participación, compromiso con los derechos humanos y sustentabilidad, objetividad, transparencia. Este último punto es el corazón del aura reformista de FIFA: el proceso será vigilado por una empresa auditora independiente que será nombrada por el organismo, es decir, fungirá como hace un observador internacional en jornadas electorales alrededor del mundo. Además, por primera vez en en la historia, los votos que emita cada una de las 211 asociaciones miembro serán públicos, lo que significa que será el Congreso de FIFA, y no un cónclave oculto, quien tendrá la decisión final. 

El método de evaluación consistirá en la valoración del cumplimiento de los requerimientos de FIFA, el análisis de los riesgos y un informe resultante de evaluación técnica. Las candidaturas aptas (México-EEUU-Canada y Marruecos son las únicas contendientes) serán presentadas al Consejo de la FIFA, quien las preseleccionará y las turnará al Congreso, que las someterá a votación. Los criterios de la evaluación tomarán en consideración a la calidad de la infraestructura (70%) y los ingresos y gastos previstos (30%). Además, para blindar el procedimiento a prueba de sobornos, la FIFA establecerá varios mecanismos de protección a la integridad del mismo como la prohibición para dar o recibir regalos y la obligación de los directivos de entregar una declaración de acato al Código Ético de la Federación. 

No obstante, el proceso también incluye un plan B. Si ninguna candidatura es seleccionada durante el Congreso 68°, a celebrarse en junio próximo previo al inicio de la Copa del Mundo de Rusia, el concurso se abrirá al resto de países asociados a la FIFA, incluidos aquellos adscritos a la UEFA (Europa) y la AFC (Asia), eliminados de la contienda en principio, ya que Rusia y Catar son los organizadores más recientes. Eso sí, el proyecto alternativo eliminaría a las candidaturas desechadas, por lo que ni México, Canadá, Estados Unidos y Marruecos no tendrían una segunda oportunidad y ya no podrían presentar una nueva candidatura. La decisión final, en caso de que el proceso derive hacia esta ruta, se anunciaría en el 70° Congreso de FIFA, en 2020.