Rosales Blancos, una peña que crece a la sombra de la Virgen del Pilar

Rosales Blancos, una peña que crece a la sombra de la Virgen del Pilar

Blancos y blanquillos. En 2005, gracias a la expansión demográfica de la capital del Ebro, en las afueras de Zaragoza nació y se desarrolló el barrio Rosales del Canal. Pronto se llenó de bloques que acogieron parejas jóvenes y familias que vieron nacer allí a sus primeros hijos. Entre esos emprendedores estaban los hermanos Hernando González (Eduardo y Miguel Ángel) y David Ornaque. Les unía un sentimiento común: blancos hasta la médula. Los blanquillos, sus vecinos del Zaragoza, siempre mantuvieron buen rollo con ellos. Con sus trabajados ahorros abrieron su bullicioso bar, el Musashi, en honor a un legendario samurai japonés. “Tomás, arrancar aquí fue muy duro. En nuestro inicio éramos 12 peñistas, luego, 18, 22...”. Todo cambió hace un año. La Undécima aglutinó a los vikingos del barrio. “Ahora ya somos 66...”.

Espíritu de Canario. En la cena que conmemoraba el segundo año de vida de la peña Rosales Blancos (aunque no se hizo oficial hasta el pasado día 6, con las fiestas del Pilar en plena ebullición) tuve la suerte de compartir mesa y mantel con Darcy Silveira dos Santos, más conocido como Canario. Un delantero nacido en Río de Janeiro hace 83 años, que hizo historia por ser uno de los titulares en la memorable final de Glasgow en 1960 ante el Eintracht. El Madrid vapuleó 7-3 a los alemanes, con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano. “Pero ojo, Roncero, yo participé en dos...”. Y añadan que Canario es de los pocos que puede presumir de haber compartido vestuario con La Saeta, en el Madrid, y con Pelé, en la selección brasileña. “Él fue el que me dejó sin poder ir al Mundial de Suecia en 1958. Pelé era un fenómeno”. También formó parte de la mítica delantera de los Cinco Magníficos del Real Zaragoza, que completaban Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. Ganaron dos Copas del Generalísimo y una Copa de Ferias. “El Zaragoza siempre es bienvenido en nuestra casa”, apostillan orgullosos Eduardo y David.

RESPECT. Es un famoso eslogan de la UEFA que en el Musashi se cumple a rajatabla. En el barrio se conocen todos. Por eso no tienen inconveniente en ver los partidos de Liga o de Champions con los simpatizantes del Barça. “Son enemigos deportivos, pero nada más. Aquí no se habla de política. Además, es divertido que sean testigos de la Décima, la Undécima, la Duodécima...”. Al lado sonríen los representantes de las peñas de La Almunia de Doña Godina, La Quinta de Canario y Arnedo, estos llegados desde La Rioja. Sólo falta un Madrid-Zaragoza en Primera. Pronto llegará...

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