En Bilbao se encuentra el Wanda II

San Mamés se abraza con el Wanda Metropolitano. Y no solo por tratarse de los estadios más modernos de LaLiga. También por ser la casa del Atlético. Sí, porque la guarida bilbaína invita casi a los colchoneros a jugar en bata y zapatillas. Han llegado a sentirse tan cómodos y provocar tanto pánico a los leones y a la platea que ya pocos dan un euro entre la afición local por este partido que tantas buenas historias escribió en la vieja Catedral. Y eso que el pulso comenzó con una refriega abrasiva y constante. Ziganda se la jugó al desgaste, a madurar la fruta y esperar al tramo final para poner a funcionar su centella: Williams.

P ero el equipo se desenfocó tras fallar un penalti y por un par de errores al sacar el balón (buscaron la espalda a un Unai Núñez que se gustó demasiado). Tras el descanso el cuadro de Cuco se convirtió en un bloque perplejo, esmirriado y sin etiqueta. El Atlético fue sencillamente la misma apisonadora que en la final de Europa League en 2012. Correa y Griezmann provocaron el terror. Y Koke era un emperador. El Atleti sabe bien el oficio: repliega, no concede y va creciendo con balón. Al Athletic le espera mucha tarea: van tres partidos sin marcar (el tridente ha frenado) y su defensa, lo mejor hasta ahora, saltó ayer por los aires.