Su esencia: los eternos olvidados en las Grandes Ligas

PREVIAS MLB 2017: WASHINGTON NATIONALS

Su esencia: los eternos olvidados en las Grandes Ligas

El Nationals Park ha sido la sede de la sólida racha de triunfo del equipo de béisbol de la ciudad.

Desde su estreno como los Montreal Expos, la franquicia ha cosechado pocos éxitos en la MLB y nunca ha ganado unas Series Mundiales.

Desde su fundación en 1969 como equipo de expansión, los entonces Montreal Expos y ahora los Nationals han sido precisamente eso, un equipo más. No se puede pensar en ellos de otra forma al tomar en cuenta que solo tienen cuatro apariciones en postemporada, tres de ellas en los últimos seis años, y solo han ganado una serie de playoffs, en el lejano 1981. Evidentemente, la franquicia únicamente sabe lo que es una Serie Mundial por lo que ha visto en televisión. La suerte nunca ha sido aliada de la franquicia y no hay mejor ejemplo que la temporada recortada por la huelga de 1994, en la que los Expos presumían marca de 74-40 al momento en que entró en vigor el paro laboral que suspendió los playoffs ese año.

Propietario: Ted Lerner ***

Hay cosas que ni siquiera el hombre más rico de Maryland puede comprar. Adquirió el 90% de los Nacionales de Washington en 2006, pero no ha podido comprar el primer título en la historia de la franquicia. El dinero no es obstáculo para el empresario de 91 años de edad y de un valor de 5,200 millones de dólares. 

Manager general: Mike Rizzo ***

Mike Rizzo se forjó su destino desde lo más bajo. Inició como pelotero de Ligas Menores y posteriormente se dedicó a la visoría hasta ascender a la vicepresidencia de los Nationals. En sus dos primeros años en el cargo tuvo la fortuna de contar con dos primeras selecciones de draft y las transformó en dos prospectos de impacto inmediato: Stephen Strasburg y Bryce Harper. Con el respaldo de la inagotable billetera de Ted Lerner, Rizzo no duda al momento de apretar el gatillo, como lo demuestran los fichajes de Max Scherzer (siete años y 210 millones de dólares) y Daniel Murphy (3 años, 37.5 millones de dólares). Pero le falta la sortija. 

Entrenador: Dusty Baker ***

Durante su carrera de 19 años como pelotero, Dusty Baker fue conocido como un bateador que siempre respondió a la hora cero. Sin embargo, esa característica no lo ha acompañado durante una trayectoria de 21 años como piloto de Grandes Ligas, en las que apenas presume una aparición en Serie Mundial. Es uno de esos entrenadores que luce enormidades en campaña regular, como lo muestran sus tres premios a Manager del Año, pero que siempre se ha quedado corto una vez que la hoja del calendario llega a octubre, como lo reflejan sus 19 victorias y 21 derrotas. Su mejor trabajo sigue siendo haberse fumado un porro con Jimi Hendrix en 1967. 

Su gran estrella: Daniel Murphy

Murphy se ubicó como segundo en las votaciones al MVP de la Liga Nacional luego de imponer marcas personales con bateo de .347 y 104 carreras impulsadas en su primer año con el equipo. Los Nationals confían en que mantenga su productividad en 2017.

Estrella ofensiva: Bryce Harper

Criado a mano desde que empezó a caminar con la única intención de convertirse en la próxima gran estrella de Ligas Mayores, Bryce Harper ya está bien adelantado en su objetivo con apenas 24 años de edad. Un premio de Novato del Año y uno como MVP son sus mejores credenciales. Pese a toda la fanfarria que rodea a ‘Mondo’, Harper tuvo un año a la baja de acuerdo a sus estándares con tan solo 24 jonrones y un porcentaje de apenas .243 un año después de disparar 42 vuelacercas y batear para .330. A falta de dos años para convertirse en agente libre y demandar, de acuerdo a reportes, un contrato de 10 temporadas y 400 millones de dólares, Harper primero debe demostrar que su temporada de 2015 es la norma y no la excepción.

Pitcher estrella: Max Scherzer

En apenas dos temporadas con los Nationals, Max Scherzer ha desquitado cada centavo de los 210 millones de dólares y tal vez un poco más. Se necesita mucho para arrebatarle el Cy Young a Kershaw, y eso fue precisamente lo que hizo Scherzer la temporada anterior, el tipo es así de bueno. Es un tipo dedicado a su arte, a intimidar con una recta de 96 millas por hora para luego doblarte las rodillas con un mordaz cambio de velocidad. El control es su carta de presentación y la durabilidad su mejor arma. En 2015 lanzó dos juegos sin hit, y en 2016 empató la marca de más ponches en un partido con 20. No hay muchas personas en el mundo que puedan hacer que una etiqueta de 210 millones de dólares sea barata, pero sin duda es una de ellas. 

Nationals Park: El más reciente monumento en d.C.

Es la experiencia completa y no desentona en un solo momento con la solemne arquitectura de la capital del país. Simplemente lo tiene todo: Tecnología ecológica de primer nivel que le valieron ser el primer estadio deportivo con certificación LEED, una vista desde la que se puede ver el Capitolio y el Monumento a Washington, y una enorme pantalla de 31 metros en el jardín derecho. Además, claro, de los panorámicos jonrones de Harper. Lo único que le hace falta a Nationals Park es un trofeo de Serie Mundial.

Desafío para los zurdos

Uno de los estadios más neutrales de toda la competición. Ni te da ni te quita más de lo normal pero la altura superior en el centro-derecha supone un desafío extra a todo zurdo que no se llame Bryce Harper.

 

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