AMÉRICA VS VERACRUZ

Oribe, y poco más, lleva a las 'Águilas' a los cuartos de final

Los azulcremas no brillaron pero lograron eliminar a los Tiburones de Veracruz gracias al solitario gol de Oribe Peralta. Paul Aguilar salió lesionado.

México DF
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Oribe, y poco más, lleva a las 'Águilas' a los cuartos de final
RENE DOMINGUEZ ACOSTA MEXPSORT

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Segundo partido y segunda victoria en la segunda era de Ricardo La Volpe al frente del América. Eso sí, ésta contradijo los preceptos que el argentino enarboló en su presentación: 'jugar bien', 'ganar gustando'. Se habrá debido, quizá, a la ausencia del argentino en el banquillo. A veces la ley del esfuerzo mínimo tiene réditos: el gol de Oribe Peralta en el primer tiempo fue más que suficiente para que las 'Águilas' vuelen hacia los cuartos de final de la Copa MX. 

Veracruz opuso resistencia, no obstante. Las primeras sensaciones de ambos equipos sobre el césped del Estadio Azteca, abandonado por la afición durante la lluviosa noche del miércoles, fueron semejantes a la de un duelo de vencidas en las que ningún puño cede un ápice; no hasta que Albín obligó a que Hugo González espabilara. El partido transitó hacia el fango, situación que obligó a Oribe Peralta a tirar del carro. Su cabezazo a la salida de un córner, truculento, esquinado, fue el único grito del juego (33'). 

En la segunda mitad, el América se caracterizó por la escasa prolijidad con el balón en los pies y el Veracruz, por la ausencia de puntería en el pase definitivo. 'El Chiquis' García no atinaba a recitar los encargos de su patrón. En medio del caos, el campo estiró al máximo la rodilla de Paul Aguilar. El lateral se marchó en camilla, con las manos en la cara, y los ligamentos, presumiblemente, hechos trizas. Habrá que esperar el parte médico. 

Tanto se fastidió el América que Veracruz casi le roba el botín. Furch reventó la meta de González pero el colegiado anuló la acción. Ya sin fe, el equipo de Juan Antonio Luna quemó las naves. Las 'Águilas' volaron entre el fuego y encontraron agua, pero Renato Ibarra, en dos ocasiones, se negó a apagar las llamas. El encuentro, una tragedia en ciernes, terminó sin el final que su devenir había anunciado. Quizá los Jaguares, su próximo rival en la Copa, serán más ladinos.