PREOLÍMPICO FIBA

Antetokounmpo destroza a México y le cita con Italia

Una actuación descomunal de la estrella de los Bucks en el tercer cuarto, sometió a un bipolar equipo mexicano que tenía la ventaja al medio tiempo. El próximo partido de los '12 Guerreros', ante los locales, el viernes.

Antetokounmpo destroza a México y le cita con Italia

Giannis Antetokounmpo. Su salto imperial, sus hombros de hierro, su botar que retumba el parqué; el aro que se tuerce ante sus manos. Un recital del alero de los Bucks, estrella emergente de la NBA, encaminó la victoria de Grecia 70-86 sobre México en el segundo partido de ambas selecciones en el Torneo Preolímpico de la FIBA Turín 2016. 21 puntos (nueve en el tercer cuarto), cinco rebotes, dos bloqueos y +21 de valoración. Performance all-star, indefendible para el perímetro mexicano. 

El encuentro, no obstante, fue gobernado por los pupilos de Valdeolmillos durante los primeros 20 minutos. Los '12 Guerreros', más rutilantes y menos vehementes que de costumbre, desplegaron su mejor versión; baloncesto certero, eficaz, disciplinado, incluso estético. Los buenos viejos tiempos. Los primeros periodos borraron el fantasma de Gustavo Ayón. "¿Gustavo quién?", mascullaba 'Paco' Cruz mientras embocaba todo tiro que intentaba. Sobre sus hombros transitó la selección mexicana. El estado de gracia de Cruz, curtido en el basquetbol letón, remolcó a los '12 Guerreros'. 13 puntos en la primera mitad. Las acometidas de Antetokounmpo, quien parecía recargar sus baterías, las danzas de Bourousis bajo el aro y el ofusco de Lorenzo Mata, cargado de faltas al por mayor, parecían preocupación menor. Orlando Méndez y Héctor Hernández se sumaron al festín: 36% de triples al final el segundo cuarto. Los buenos tiempos...

"Todo se derrumbó", cantó Emmanuel, con cierto atino. La rotación no le respondió a Valdeolmillos; su jugada predilecta (juego de pelota norte-sur-centro, coronado por un triple en solitario) fue descifrada por el perímetro helénico. México perdió ambas pinturas y el coqueteo con el aro. Solo 13 puntos computó la selección en el tercer cuarto, lapso en el que Antetokounmpo entró en combustión. Un bloqueo infernal ante una colada de Cruz detonó al alero. Auxiliado por la clarividencia de Calathes, investido como John Stockton (siete asistencias, con arte de por medio), Antetokounmpo despedazó al perímetro mexicano por todos los frentes. Una combinación con el exbase de los Wolves, en pleno contragolpe, finalizó un devastador mate cuyos efectos secundarios aún retumban en las placas tectónicas que subyacen bajo Turín. Mata, Zamora, Hernández; todos habrían pedido auxilio a Nájera, Ayón, Raga y hasta al Ejército Mexicano y, aún así, no habrían podido detenerlo. 

El último cuarto fue un paseo por el Pireo. Apoteósico, Antetokounmpo traspasó sus poderes a su hermano, Thanasis. ¿Un alivio? Qué va. El 'pequeño Antetokounmpo' causó huracanes y tornados en la pintura mexicana (12 puntos, +13 de valoración). México murió sin volver a encontrar los caminos que había escarbado entre Papapetrou y Perperoglou al inicio del encuentro. Solo Stoll se negó a morir. Él abrió el aro y desatascó el cañón; demasiado tarde. El partido cerró con tres triples mexicanos que maquillaron el resultado, pero no obviaron la debacle. 58%-41% en dobles y 25-33 en puntos en 'turnover'; el desbalance ilustró una derrota que citará a México con la Italia de Belinelli y Gallinari. El partido de vida o muerte. Hoy, la catástrofe sirvió para arremangarse y recoger las piezas. El viernes, el destino será menos afable.