Chivas vs América

El Clásico en tres actos: domingo, espera y después

El Chivas-América comienza a palpitarse desde mucho antes y termina de latir mucho después del silbatazo final. Entre tanto hay soflamas, vítores, esperanza, alguna lágrima furtiva.

El Clásico en tres actos: domingo, espera y después
Eduardo López

(I)

- Almeyda es el idóneo. Estoy al 100% con él.
- No. Almeyda no. Yo espero que ya haya un cambio en la dirección técnica.
Frases de domingo a medio día en el corazón de la Perla. Guadalajara, la Perla. El sol refulge sobre las torres neogóticas de la Catedral, forma pequeños arcoiris en las fuentes de la Plaza Tapatía, tuesta la dermis colorada de los turistas británicos que se pasean abanico en mano, sudor a cántaros. “Guadalajara, Guadalajara, tienes el alma de provinciana, hueles a limpia rosa temprana”.

- Ambriz tampoco ha demostrado nada. No. No debería estar.
- Con que Ambriz, eh. Hace su luchita. Pero Almeyda es mejor. Su equipo juega bien. No’más es cosa de los jugadores; no la meten.
A espaldas del Teatro Degollado está instalado un baratillo de adopción de perros. Grandes daneses, beagles, un pointer. Unos sonrientes, otros nerviocillos. Todos son escrutados por una familia, ‘cinco chivas’, un americanista; vienen de Houston. Uno quiere acercarse al micrófono pero el resto lo apura. “Otro día con más calmita”.
“Yo quería salir, pero ni playera traigo”, se resignó el disidente. Ha de ser de los que cree en Almeyda.

(II)

El pequeño Andrés tiene ocho meses. Los cabellos castaños, lacios, pulcros. La piel blanca a la luz del sol, tostada a la sombra. Su cuerpecito está envuelto por una playera del América, muy ‘amarillo-canario’. “¿Ya desde pequeño del América?” “Aún no sé”, se sincera el padre, quien lo acurruca en sus brazos. Han venido a ver a los futbolistas del América. Unos segundos; el trayecto que hacen desde la puerta trasera de su hotel hasta el autobús. Un grueso portón negro corta aún más el tiempo para verlos.

El sol a plomo. La gente está sobre la acera, de frente al portón. El camión se estaciona junto a la banqueta. Surge el personal del hotel. “A ver, para atrás. Atrás de la palmera, por favor”. A empujones verbales, los aficionados retroceden. Hay 30. Pronto más. 40. 50. “A ver. Más atrás”. La puerta del camión escupe al conductor. Hombre alto, calvo, mirada enajenada. “¡Atrás! Grita, furibundo. “¡Atrás!", vuelve a gritar. El camión necesita espacio para que la puerta tras la cual se guardan las maletas pueda abrirse decapitar a los seguidores.

Una hora, casi. Una señora recrimina la tardanza y los modos. “Estamos aquí, hasta fuimos a comprar camisas para que las firmen a los niños y mire cómo nos trata. No se vale”. Los policías estatales, que también resguardan el operativo, sí piden permiso para pasar. Hasta te llaman 'hermano'. Pase, hermano. Andrés ha despertado. Llora. Su padre intenta calmarlo. El sol plomizo. “Atrás”. Una cinta amarilla, de esas de ‘no pasar’, se rompe. Un grupo de jóvenes, muy dicharacheros, irrumpe en el estado de creciente enojo. “Osvaldito, te amo”. “Sambu, yo también”. “¿Cuánto falta? ¿Cinco minutos o cinco güeyes?”.

La espera es el arte de soportar el tiempo. Cuando, después de una hora y diez minutos aguardando bajo el sol plomizo, los futbolistas azulcremas pasaron frente a sus ojos, todo valió la pena para ellos. Cada segundo. “¡Sambu! ¡Sambu!” "¡A ganar, cabrones!". Los jugadores entran al bus.

Andrés se ha quedado dormido.

(III)

- La reventa es una mafia.

Al taxista, que no ha querido dar su nombre, le llama la atención que el Estadio Chivas esté lleno.

- Es una mafia de varios. Son como 100. Su líder se llama Luis. “El Calacho”, le dicen. Tiene presencia en todos los eventos de aquí de Guadalajara. Una vez compró dos millones de pesos en boletos en un palenque.

- Pero, yo no vi a tantos. Hay menos que en otros estadios del país.
- Es que están muy ‘alto’. (Hay un filtro donde se pide el boleto mucho antes de entrar al estadio). Pero luego sí se pasan. Mire, hace rato tuve unos pasajeros que pagaron 1,200 por un boleto de 330. (Muestra la foto del boleto).
- Casi cuadruplica el precio.
- Le digo, es una mafia.

(Silencio)

- Las Chivas son un equipo único en el mundo.