Partido liquidado; Pumas humilla al América y la Final es suya

AMÉRICA VS PUMAS

Partido liquidado; Pumas humilla al América y la Final es suya

Partido liquidado; Pumas humilla al América y la Final es suya

Mexsport

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Con goles de Sosa y Alcoba y Herrera, los universitarios se metieron a la cancha del Azteca y dieron un paso muy importante a la Final del Apertura 2015 de la Liga MX.

México DF

Me pareció la clásica película de box en la que el protagonista aguanta en el último round al personaje fanfarrón y después de recibir tres, cuatro o hasta 10 buenos golpes, espera el error, espera la desconcentración y justo en el momento indicado tira su primer golpe ganador para, en ese momento, irse encima y acabarlo.

Pero creo que la noche del jueves en el Estadio Azteca, la semifinal se decidió con ese contundente 0-3, no sólo por la disciplina y experiencia de Pumas, para saber cuándo y cómo atacar al América, sino porque los de Coapa decidieron tirar a la basura todo el trabajo de la temporada por no saber controlar sus emociones.

A las Águilas les faltó lo mismo que en toda la temporada, ante Tigres, León o Gallos fue lo mismo, en todo el campeonato se mostraron peligrosos cuando la fortuna les sonreía, pero se convertían en un burdo equipo peleonero, de barrio, al primer incidente que provocara la ira de jugadores clave como Goltz, (Pablo) Aguilar o el señor berrinche, Sambueza.

Así pasó en el primero de los dos juegos que conformarán la semifinal, los de amarillo llegaron a tener nada menos que el 73 por ciento de la posesión de balón durante la primera mitad, provocaron amarillas para los centrales universitarios y parecía cuestión de tiempo para que llegara la primera anotación del local.

La lección del día no era "insiste", la clave fue "mantén el foco" y mientras la gente de Pumas se desesperaba por ver a su equipo tan echado atrás, ellos en el campo se mantuvieron firmes a las instrucciones de su líder, al que sí que le hacen caso, algo que no pasó enfrente.

La recompensa llegó a 10 minutos de iniciada la segunda mitad, cuando Pablo Aguilar fue expulsado por ganarse la segunda amarilla y llegó la crisis de los cremas, que a partir de ahí se fijaron más en que el árbitro Fernando Guerrero compensara con otra roja para los visitantes.

No llegó, antes se presentó el primer toque del 'Hachita' Ludueña, recién ingresado al campo, que abrió por la izquierda para Fidel Martínez, que justo sobre los 62 minutos en el reloj, centró a la llegada de Ismael Sosa, que llegó puntual a empujar el balón, justo donde debió haber estado el central paraguayo expulsado.

América no regresó al partido, pues antes de que pudieran generarle UNA sola de peligro al Pikolín, vino la segunda tarjeta roja de la noche, ahora para Miguel Samudio, que por otra explosión sin control, dejó a su equipo con nueve hombres.

Lo demás es rápido de contar, Pumas se quitó dos o tres patadas, sobre todo de Rubens Sambueza, que terminó de milagro el partido, pero se mantuvo fiel a las indicaciones de abrir la cancha, de tocar el balón, de no caer en el juego del rival, de ser más inteligente que el rival.

Le salió. A los 70 minutos de juego, Gerardo Alcoba aprovechó un gran desborde de Fidel y después de la desviada de Moises Muñoz, mandó el segundo a las piolas.

Ocho minutos después vino otros desborde, ahora por la derecha y de Sosa, quien le puso un centro preciso a Lalo Herrera, que giró la cabeza para dirigir el esférico al ángulo derecho de la portería del estático arquero americanista, que fue un espectador más.

En resumen
De un lado pusieron el orden, la disciplina, una táctica de aguante y de respuesta, que resultó tan efectiva que ya podemos adelantar que la Final se jugará la siguiente semana. Y del otro lado, todo lo contrario, empuje, voluntad, descontrol, poca o casi nula inteligencia y una desesperante falta de liderazgo en la banca, donde el entrenador ha resultado un fantástico auxiliar.

Por cierto, ahora que América puede planear con más tiempo su participación en el Mundial de Clubes, ojalá que piense más en utilizar jugadores como Darío Benedetto, aunque sean complicados para dirigir. Ese también es trabajo de un buen entrenador.

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