Ocho años después de conceder del primer Mundial en tres países, la FIFA todavía enfrenta cientos de desperfectos. Los problemas políticos y sociales atraviesan a los tres países.

Ocho años después de conceder del primer Mundial en tres países, la FIFA todavía enfrenta cientos de desperfectos. Los problemas políticos y sociales atraviesan a los tres países.
Victor Medina
Mundial 2026

El Mundial del caos

Eduardo López
Periodista de reportajes y contenidos especiales AS México/AS USA Latino
Periodista de reportajes y contenidos especiales de AS USA Latino/AS México, a donde llegó en 2015. Ha seguido a la Selección Mexicana de Fútbol por nueve países. Escribe sobre fútbol, baloncesto y política deportiva. Ha cubierto eventos como NBA, la Copa América Centenario 2016, Copa FIFA Confederaciones y la Copa del Mundo de Qatar 2022.
Ciudad de México Actualizado a

Si el Mundial de Qatar había sido catalogado como ‘el más polémico de la historia’, el de 2026 en México, Estados Unidos y Canadá no se ha quedado atrás. Las controversias se le han acumulado a la FIFA y a los tres anfitriones casi desde la concesión, aquel lejano junio de 2018, en Moscú, en la cumbre del primer periodo-Trump, quien ya avisaba imprevisibilidades entonces. Hace ocho años también había vetos viajeros, restricciones migratorias, ademanes expansionistas y diplomacia bronca.

En el cuadro de cargos de la propuesta tripartita, Estados Unidos prometía poner de su parte para garantizar un acceso sencillo y expedito a su país. El gobierno de Trump estaba dispuesto a otorgar concesiones y a relajar su agresiva política migratoria. Flashforward. A la Unión Americana no pueden entrar los ciudadanos de 19 países desde junio de 2025, salvo un par de excepciones: diplomáticos y atletas (acompañados de entrenadores, staff, directivos). Entre las naciones vetadas están Haití e Irán, participantes de la Copa del Mundo, cuyos aficionados serán rechazados en los puertos de entrada por la orden ejecutiva de Trump. El contexto geopolítico tampoco ayuda. Estados Unidos e Irán se encuentran inmersos desde el 28 de febrero en un conflicto armado que ha convulsionado al Medio Oriente. Las hostilidades no parecen cerca de concluir. Incluso, un día antes del puntapié inicial del torneo en la Ciudad de México, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, amenazó con continuar los bombardeos sobre Irán en los próximos días. Un Mundial en medio de la guerra.

En medio del fuego cruzado quedó la selección persa, el Team Melli, que sólo obtuvo permiso para cruzar la frontera estadounidense durante los días de partido. Imposibilitados logísticamente de permanecer en su cuartel original, ubicado en Tucson, Arizona, la Federación Iraní de Fútbol trasladó sus operaciones a Tijuana, Baja California, a una distancia razonable en avión de las sedes de sus partidos: Seattle y Los Ángeles. Sin embargo, la comitiva estará incompleta durante los pronósticos: 15 oficiales iraníes no pudieron obtener sus visados. Sin mencionarlos directamente, Marco Rubio, secretario de Estado, defendió la medida a nivel seguridad nacional: “No permitiremos el acceso a quienes estén relacionados con grupos terroristas; en este caso, la Guardia Revolucionaria de Irán”. Un argumento similar esgrimió Estados Unidos para echar a Omar Artan, árbitro somalí con gafete FIFA, el mejor juez de África en 2025, quien debía oficiar varios partidos durante la Copa del Mundo. The New York Times reveló que el silbante fue interrogado durante 11 horas por una presunta conexión con Al Shabab, una organización terrorista de amplia presencia en el ‘Cuerno de África’.

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Omar Abdulkadir Artan iba a dirigir partidos del Mundial 2026, pero su entrada a Estados Unidos fue denegada.Feisal Omar

No sólo actores principales del espectáculo se han visto impedidos de entrar a Estados Unidos. Los aficionados también han padecido. La BBC desveló que cientos de aficionados escoceses, pertenecientes a la popular ‘Tartan Army’, sufrieron la revocación de sus permisos de viaje (ESTA), ya que no necesitan ningún visado para entrar a Estados Unidos. Las autoridades no emitieron ninguna explicación. La misma cadena británica aseguró, tras analizar datos públicos de viaje, que aficionados de casi una cuarta parte de los países participantes en la Copa del Mundo enfrentan prohibiciones u obstáculos para superar los filtros migratorios. La tasa de rechazo de visas para ciudadanos de 11 de los 48 países clasificados para la Copa Mundial supera el 40%, investigó la BBC. Marruecos, Senegal, Costa de Marfil e Irak están entre los territorios señalados. La negativa también aplica a periodistas. La AIPS denunció que cientos de periodistas de 10 países africanos tampoco poseen permisos para entrar a Estados Unidos pese a estar acreditados. En entrevista con AS, el presidente de la AIPS, Gianni Merlo, aseguró que la mayoría de los comunicadores solicitaron el trámite, pero nunca fueron requeridos para entrevistarse ante consulados y embajadas ‘americanas’.

Todo mientras los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas continúan a lo largo de la Unión, con el objetivo de deportar a la mayor cantidad de personas en situación documental irregular. La violencia de estas, que incluso dejaron dos muertos en Minnesota en febrero de 2026, ha causado indignación generalizada. Durante la celebración del Mundial de Clubes de 2025, la represión policial de las protestas contra el ICE y la intervención de la Guardia Nacional en Los Ángeles y Washington D.C. fue uno de los principales temas de conversación al margen deportivo. La intervención del ICE todavía causa ámpulas en Estados Unidos: el sindicato de miembros del Estadio de Los Ángeles amenazó con ir a huelga si la agencia se presentaba en los linderos para detener a los asistentes.

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Las protestas de las Madres Buscadoras han marcado la previa de la Copa del Mundo.Marian Carrasquero

Boletos a precios exorbitantes

El Mundial ‘más grande’ de la historia, (por la cantidad de selecciones y de partidos, más opciones para que más gente pueda disfrutar del torneo), se ha convertido en el más inaccesible. Los boletos para entrar a los partidos son los más caros de cualquier otra edición. El precio promedio está arriba de los 500 dólares. Para el partido inaugural, entre México y Sudáfrica en el Estadio CDMX, entradas de categoría 2 (en segundo nivel de gradas) se cotizaban en el sitio web oficial de FIFA en más de $50,000 (más de 2,500 dólares). Los valores no tienen mucho que ver con lo que contemplaba el bid book, publicado en los primeros meses de 2018. Los boletos para la final, por ejemplo, no costarían más de 2,000 dólares. Los de la inauguración, no pasarían de 775 dólares. El aumento fue exponencial: los billetes para la fase de grupos crecieron, en promedio, más de 49% en su precio; los de la final, 459%. Para entrar al Metlife Stadium el próximo 19 de julio, al duelo que definirá al nuevo campeón del mundo, el interesado deberá desembolsar aproximadamente 33,000 dólares (o 70,000, si desea una experiencia VIP). Más de medio millón de pesos mexicanos. La imposición de tarifas dinámicas, para igualar los estándares del mercado deportivo estadounidense, y la altísima demanda (más de 500 millones de solicitudes) contribuyeron al aumento.

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Gianni Infantino, presidente de la FIFA.ISAAC ESQUIVEL

La FIFA se ha defendido. Gianni Infantino, presidente de la Federación, explicó en conferencia de prensa en el Estadio CDMX que la Copa del Mundo es el único evento que genera ingresos al organismo. Y que, de hecho, no lucra con ellos, sino que los reinvierte en el desarrollo del fútbol y en los torneos con límite de edad. El argumento no ha calado, sobre todo en Estados Unidos. Las fiscalías de Nueva York y Nueva Jersey informaron hace dos semanas que investigarán formalmente la FIFA por el esquema de ventas, al que tildaron de “abusivo” y “fraudulento”. Lo mismo hará el fiscal de Texas, al considerar que varios aficionados se han sentido “estafados” al pagar por entradas ubicadas finalmente en secciones que no habían elegido.

Furia en México

Al sur del Río Bravo, los problemas se multiplican. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE, por sus siglas) ha sitiado la capital nacional para lograr que el gobierno de Claudia Sheinbaum haga caso a sus demandas: la principal, la Abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 (para gozar de un 100% de jubilación), y un aumento salarial superior al 15%. La consigna, un viejo deseo del sindicato de profesores más poderoso y numeroso del país, ha puesto en jaque al gobierno morenista. Desde 2025, la CNTE había amenazado con cerrar avenidas, autopistas y aeropuertos en los prolegómenos de la cita mundialista, hasta que las autoridades federales atendieran sus demandas. En los días previos al duelo inaugural en el Estadio CDMX, redoblaron la apuesta. “Si no hay solución, no rueda el balón”, han amenazado. La Coordinadora ha concentrado sus acciones en los alrededores del ‘Coloso de Santa Úrsula’, en el Paseo de la Reforma (la principal arteria de la ciudad) y en la Plaza de la Constitución, el corazón de la capital mexicana, donde además se instalará un FIFA Fan Fest que, a día de hoy, no está garantizado. Los accesos al Zócalo están restringidos, pese al carácter público del lugar.

A la CNTE se han sumado decenas de colectivos: las Madres Buscadores (familiares de desparecidos durante la guerra contra el crimen organizado lanzada en 2006); sindicatos de transportistas (que protestan por la creciente inseguridad en las carreteras del país), pensionados de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad; trabajadores de la salud pública; diversas organizaciones campesinas y hasta los palcohabientes del Estadio CDMX. Todas partirán de distintos puntos y desembocarán cerca de ‘Coloso’, donde ya se ha preparado un anillo de seguridad que contará con más de 7,800 efectivos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Y no hemos hablado todavía de la violencia de los carteles del narcotráfico tras la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, en febrero de 2026, que dejó una estela de destrucción y fuego en varias partes de México; sobre todo, en Jalisco, sede de cuatro partidos de la Copa del Mundo. El episodio parece zanjado, pero la sospecha permanece en el imaginario colectivo. “El Mundial demostrará si Sheinbaum tiene control sobre su territorio”, escribió The Economist.

El Mundial del caos

El Mundial, además, no tiene tan buena acogida en México, un país netamente futbolero. Un estudio realizado por la UNAM desveló que el interés por el torneo no supera el 35%. Hay zonas, sobre todo al sur de la Ciudad de México, alrededor de Santa Úrsula, en las que la opinión general es que el Mundial es un evento que contribuye a la gentrificación al despojo. El proyecto máster para renovar integralmente el Estadio CDMX, de hecho, fue rechazado por las asambleas de vecinos.

Y más temas que se han quedado en el tintero. Pero es hora de que ruede el balón en el Mundial del caos.

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