MéxicoMEX
2
Julián Quiñones 41',Raúl Jiménez 68' (p)
InglaterraING
3
Bellingham 35', 37',Jarell Quansah 53',Kane 59' (p)
Final
Mundial 2026

El ‘Aztecazo’ definitivo

Inglaterra triunfó en el Estadio CDMX en un partido inolvidable. Doblete de Bellingham, que firmó una actuación memorable. Quiñones alcanzó a Chicharito y ‘Matador’. Quansah, expulsado. ‘El Tri’ murió de pie.

Inglaterra triunfó en el Estadio CDMX en un partido inolvidable. Doblete de Bellingham, que firmó una actuación memorable. Quiñones alcanzó a Chicharito y ‘Matador’. Quansah, expulsado. ‘El Tri’ murió de pie.
José Méndez
Eduardo López
Periodista de reportajes y contenidos especiales AS México/AS USA Latino
Periodista de reportajes y contenidos especiales de AS USA Latino/AS México, a donde llegó en 2015. Ha seguido a la Selección Mexicana de Fútbol por nueve países. Escribe sobre fútbol, baloncesto y política deportiva. Ha cubierto eventos como NBA, la Copa América Centenario 2016, Copa FIFA Confederaciones y la Copa del Mundo de Qatar 2022.
Ciudad de México Actualizado a

El ‘Juego del Siglo’ de la nueva era. Y un día todo dejó de salirle bien al ‘Tri’ de Aguirre, que claudicó, no sin llevar a Inglaterra al extremo humano, en un partido delirante y legendario, historia dorada de las Copas del Mundo. No podía ser en otro lado. El Estadio Azteca, más inglés que nunca, por destino, clima y concurrencia, atestiguó cómo Inglaterra expió sus fantasmas de su estadio maldito. Uno en el que Bellingham reafirmó su cuestionado estatus de estrella; Kane, de mortífero francotirador; y México, de eterno animador, de perdedor estoico, de abatido sonriente. El destino del ‘Tri’ no cambió esta noche, pero quizá sí el de los Three Lions, tan acostumbrados a las decepciones rompecorazones como los mexicanos. Si algo comparten ambos pueblos es esa congoja del ya casi. O ‘Aztecazo’ o celebración volcánica. Ocurrió lo primero. El más doloroso de todos.

El partido arrancó muy bronco, como se veía venir, en un Azteca nebuloso que se dibujaba como una pintura de Turner. El que ganara tendría que morder piedras. Lo entendió pronto Declan Rice, que reventó al cabeza de Luis Romo. El incidente quizá merecía otro juicio, pero Faghani no quiso meterse en problemas tan pronto. A la pelea en el barro también se metió Harry Kane, cuya reclusión a labores defensivas lo condenaba a un vaivén infernal a 2,200 metros sobre el nivel del mar. Si no estás acostumbrado, no hay máscara de oxígeno que ayude. Entonces, Alvarado, ese extremo inestable convertido en mariscal, divisó a Jiménez, quien se zambulló sobre el césped sagrado; Pickford, encarnación de Gordon Banks, desenterró la pelota de una madriguera imposible de alcanzar. Una atajada legendaria. Y retiemble sus centros la tierra. La presión, que no la altura, comenzó a asfixiar a los ‘once’ Leones. Pocas veces una pausa de hidratación pareció tan necesaria.

El que jugaba con dos tanques de oxígeno, pero dentro de su cuerpo, era Anthony Gordon. Ya suspiran por él en Barcelona, al igual que Jorge Sánchez, que sólo vio la estela de su respiración en cuanto aceleró por la línea de fondo y disparó para que Rangel contuviera en el suelo. Se recluyó Inglaterra tras la pelota, ya con las reservas de los tanques, y ‘El Tri’ tocó a placer y con paciencia muy poco mexicana. Cuando peor lo pasaba la visita, cuando se desvanecían porque ya no les fluía el aire por los pulmones, Saka accionó tercera velocidad, dejó atrás a Gallardo, picó la pelota y Bellingham remachó a portería abierta. Kane había distraído a Vásquez y Montes, y por eso Jude festejó a brazos abiertos, comiéndose al mundo a bocados, como en el Bernabéu. Cayó por fin la valla invicta de Rangel. El silencio se apoderó de un país.

Bellingham todavía tenía arrestos. Y un tercer pulmón. Y piernas de titanio a prueba de climas intempestivos. De vuelta a la acción, Alvarado y Lira se batieron con el todocampista del Madrid, quien salió avante del duelo a navajazos. Con la cabeza en alto, abrió la pelota para Kane, quien cerró el triángulo para que Jude, que había avanzado como un rayo entre Vásquez y Montes. Hey Jude, don’t make it bad. Take this sad game and make it better. Este golpe habría pasmado a cualquier otra versión de la Selección Mexicana. No a esta. No a los once guerreros de Aguirre. Alvarado pegó un tiro libre desde la izquierda, la pelota cayó como misil en el corazón del área; Konsa la despejó con un espuelazo antes del remate de Montes, pero Quiñones, fiero como siempre, ya la esperaba. Los delanteros en gracia tienen ese olfato más desarrollado que el resto de los mortales. Julián detonó la pelota con el alma en un puño. Ni Pickford, ni mil Gordon Banks podrían haber detenido ese torpedo. Entonces, comenzó un blitzkrieg versión mexicana a contrarreloj antes del descanso. El zurdazo mordisqueado de Jiménez. El testarazo del mismo Raúl que Pickord, que carga por fin con ese legado con absoluta dignidad, alejó con las cutículas por arriba del transversal; el remate fantasma de Montes que Bellingham evitó con la pierna estirada al máximo de sus fibras musculares. Help! I need somebody. Help!

El ‘Aztecazo’ definitivo
Kane y Bellingham festejan el primer gol de Inglaterra frente a México en el Estadio CDMX. Alex Cruz

Kane y Jiménez, en la locura

No bajaron los decibeles. No tenía por qué. Este es un partido grande. Esta es la ‘catedral’. Esta es la auténtica casa del fútbol. Bellingham recargó las mascarillas y se envalentonó. Bellingham reventó el poste derecho a Rangel y, de repente, lo que llovió en el área mexicana fueron obuses de la Fuerza Aérea leal al Rey. Cuanto mejor se sentían los de Tuchel, Quansah taló a Gallardo con deslealtad y fuerza desmedida, pese a que el lateral no estaba plantado. Las casetas se vaciaron y el partido degeneró, por unos segundos, en un encuentro de hooligans en un callejón de Camden Town. All you need is love, love is all you need. En cuanto la sangre les bajó de la cabeza a los jugadores, un pelotazo de Pickford dejó en batalla aérea a Kane con Edson, dos cazas con metralletas cargadas. La carambola llegó a pies de Gordon, una pesadilla para Sánchez, que llegó al balón antes que Rangel. El arquero se llevó por delante al estilete. Kane es infalible en estas circunstancias. Y no lo iba a hacer en esta ocasión. God save the king.

No pasaron ni 10 minutos hasta que México, ya lanzado sin amarraduras, vengara la pena máxima. Kane pateó de abajo hacia arriba la pantorrilla de Brian Gutiérrez al intentar poner la pelota en Londres y el VAR desnudó la tropelía. Raúl Jiménez, un Kane hidalguense, no se inmutó desde la línea de cal con su característica cadencia: pasito lento antes de acariciar la pelota con la diestra. La pausa de hidratación le puso un respiro necesario a un partido psicótico. Guéhi, Stones y Konsa empezaron a trabajar horas extra. Inglaterra defendió con Adams, Campbell, Jackie Charlton, Bobby Moore. Con su estrella, sus galones, su historia y su orgullo herido; sus 60 años de sequía y decepciones. Con sus 10 caballeros drenados, hastiados. Guéhi se embolsó a Martínez y Faghani lo dejó pasar. México atacó y atacó hasta el fin, sin idea, pero con esperanza. Esa esperanza eterna que hace tan especial a este país inmenso e infortunado. Es ahora. Era ahora. Si en algún momento el fútbol mexicano habría de cambiar su histórica malaventura era este. Si algún día el círculo vicioso iba a romperse era aquí, contra 10 ingleses y 11 minutos eternos. Inglaterra resistió contra la portería en la que Maradona los condenó al ostracismo. Las ironías del fútbol.

El ‘Aztecazo’ definitivo
Raúl Jiménez facturó el gol que dio esperanza a México en el 2-3.José Méndez

El tobillo de Giménez se quedó en el césped en pleno bombardeo descarnado y desesperado. Ya no estaba Julián Quiñones para sacar algún tiro milagroso. 130 millones de personas en el área de Pickford. Stones casi la mete en propia meta antes y Rangel se agregó para rematar una última pelota. Y con él, Carbajal, Calderón, Campos, Oswaldo. Pero no ocurrió. La Selección dejó pasar otra oportunidad, como en 2014. ‘El Tri’ murió de pie, donde siempre, pero de pie. El círculo virtuoso no terminó. El ‘Azteca’ cayó en un partido legendario. Ni el Cielito Lindo aliviará esto en un tiempo. Ay, ay, ay, ay, canta y no llores. Porque cantando se alegran, Cielito Lindo, los corazones.

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Cambios

Edson Álvarez (45', César Montes), John Stones (56', Bukayo Saka), Santiago Giménez (60', Gilberto Mora), Brian Gutiérrez (60', Luis Romo), Djed Spence (73', Nico O'Reilly), Dan Burn (74', Elliot Anderson), Álvaro Fidalgo (78', Jorge Sánchez), Guillermo Martínez (80', Julián Quiñones), Morgan Rogers (89', Harry Kane)

Goles

0-1, 35': Bellingham, 0-2, 37': Bellingham, 1-2, 41': Julián Quiñones, 1-3, 59': Kane, 2-3, 68': Raúl Jiménez

Tarjetas

Arbitro: Alireza Faghani
Arbitro VAR: Nicolás Gallo Barragán, Juan Lara
Declan Rice (0',Amarilla), Jarell Quansah (53',Roja), Marc Guehi (67',Amarilla), Jorge Sánchez (70',Amarilla), Nico O'Reilly (71',Amarilla), Johan Vásquez (97',Amarilla), Henderson (97',Amarilla)

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