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Cuando todo se ve perdido, trabaja más

Ciudad de MéxicoActualizado a

Sergio “Checo” Pérez marcha segundo en el campeonato de pilotos de la F1 por detrás de su coequipero Max Verstappen. Con 32 años, el tapatío vive el mejor momento de su carrera y me atrevo a decir que es actualmente el mejor deportista mexicano; la demanda y frecuencia que implica el automovilismo del más alto nivel es enorme.

Es curioso pensar que hace un par de años, cuando ‘Checo’ corría para Racing Point, estaba a punto de terminar su carrera, y no solo me refiero a la F1. Declaró varias veces que si no era piloto, no podía ser nada más; que es a lo que había dedicado su vida y que pensar en que terminaría era estar parado frente a un abismo. Con un sentimiento de pérdida e identidad tan fuerte, la salida más fácil era la depresión, más si se toma en cuenta que el equipo le había anunciado que para la temporada 2021 no contarían con él.

Sergio es una historia de éxito y no solo por sus resultados deportivos actuales; a partir de ese momento dio lecciones de vida. Trabajó cada día como si fuera el último, porque lo era. Corrió y saboreó cada carrera como si fuera la última, porque lo era. Disfrutó cada instante como si no hubiera un mañana, porque no lo había.

En 2020, en Bahrein, en la antepenúltima carrera del año, ‘Checo’ salía en 4° lugar en la parrilla, un resultado buenísimo y una ventaja importante para el piloto y su escudería que buscaba la cuarta posición del campeonato de constructores. En las primeras vueltas, el mexicano se vio envuelto en un accidente que lo dejó en el último lugar. En un regreso histórico, logró su primer triunfo de la Fórmula 1.

Es una historia de película, del lugar 18 a lo más alto del podio. Era tal el esfuerzo físico y mental al final de la carrera que las emociones quedaron en segundo plano, literalmente no podía ni hablar. Pasaron 50 años para romper la sequía de triunfo de un mexicano en la máxima categoría del automovilismo: el último había sido Pedro Rodríguez en Bélgica, en 1970.

El éxito es el resultado de muchas cosas, entre ellas está la suerte, la cual también tuvo ‘Checo’ en esa carrera que compitió como si fuera la última de su carrera, que quería bordar para la historia con letras de oro. Pero el ingrediente principal es el trabajo. Y para trabajar hay que tener disciplina, y para ser disciplinado hay que tener motivos. Al ver el fin de su carrera tan cerca, Sergio trabajó más y fue con lo que se ganó el reflector.

Ese reflector, esa carrera, ese podio, lo llevó a Red Bull, una de las mejores escuderías de la F1 en los últimos 20 años. Siempre competitiva, siempre vanguardista. Es un equipo que toma riesgos, que los asume y que de ser necesario, corrige en el camino. Apostaron por ‘Checo’ y no se equivocaron. En la temporada 2022 está haciendo una labor estupenda en lo individual y, sobre todo, en lo colectivo; ahora mismo ‘Checo’ sería subcampeón y Red Bull, campeón de constructores.

La carrera de ‘Checo’ tomó un segundo aire. Pisó el acelerador cuando parecía que todo había terminado. Este año será el segundo mejor piloto y, si mantiene el nivel, está con un equipo que lo puede llevar a ser campeón del mundo; es decir, a ser todavía más histórico. Es una historia fascinante, es un cuento emocionante, es una lección de vida. Cuando todo se ve perdido, trabaja más.