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Volkswagen Tera: La razón por la que se dejarán de mirar SUVs chinas (y no es el precio)

Veamos si este SUV realmente supera al Raize, Sonet y competidores por confiabilidad y refacciones, o si es solo moda.

Volkswagen Tera: La razón por la que se dejarán de mirar SUVs chinas (y no es el precio)
Luis Hernández del Arco
Actualizado a

Basta con pararse en cualquier semáforo de México para notar que el paisaje urbano cambió. Los hatchbacks y sedanes que solían ser el primer coche de un universitario o de una familia joven están en peligro de extinción.

Todo el mundo quiere altura, plásticos negros en las salpicaderas y esa sensación de robustez que, justificada o no, otorgan los SUVs.

Y bueno, Volkswagen leyó el mercado y entendió que para mantener su volumen de ventas necesitaba un jugador en el acceso de la gama. Aquí entra el Volkswagen Tera.

VW decidió que el sucesor espiritual del Gol no podía ser otro auto pegado al piso. El mercado dicta que debe ser una camioneta pequeña. Este vehículo llega a ocupar ese hueco sub-390 mil pesos (estimado de lanzamiento) donde las marcas coreanas, japonesas y, recientemente, las chinas, se estaban comiendo todo el pastel.

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Las SUVs pequeñas y el lugar del Tera

Este segmento, el de los B-SUV de entrada, es una carnicería comercial. Ahí están el Nissan Kicks peleando volumen, el Kia Sonet ofreciendo diseño, el Nissan Magnite buscando precio y el Toyota Raize que, aunque popular, a veces se siente ligero en carretera.

Incluso el Mazda CX-3, aunque más refinado, peca de un espacio interior muy justo. Volkswagen Tera no llega a un terreno virgen; llega a una fiesta donde todos ya están borrachos y bailando.

Para destacar aquí no basta con tener una pantalla bonita. La gente compra estos coches porque la infraestructura vial es hostil. Necesitan pasar topes sin raspar, caer en baches sin doblar rines de inmediato y tener una visibilidad que otorgue confianza.

Tera utiliza la plataforma MQB-A0, la misma base estructural del Polo y el T-Cross. Eso es una excelente noticia. Esa arquitectura es conocida por su rigidez y buen comportamiento dinámico.

Significa que el coche se siente sólido, “bien armado”, algo que no siempre ocurre con competidores que adaptan plataformas de autos urbanos muy baratos para parecer camionetas.

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Más que un modelo, compras una reputación

Al final del día, elegir un coche en este segmento es un ejercicio de confianza financiera. Muchos compradores van a destinar una gran parte de sus ingresos mensuales a pagar este vehículo.

Aquí es donde el análisis debe separarse de la ficha técnica y centrarse en la realidad operativa. Comprar un Volkswagen Tera es apostar por una red de distribuidores que está en cada rincón del país.

Esto es vital. Competidores como el Hyundai Creta o el Chevrolet Groove tienen sus encantos, pero Volkswagen juega una carta que pocos pueden igualar: la omnipresencia de refacciones y conocimiento mecánico.

Si bien el auto es duradero, nadie está exento de un choque o robo. Vivimos en una realidad donde perder un espejo lateral o sufrir un golpe en la fascia es cuestión de tiempo.

Nadie quiere tener el auto detenido y seguir pagando las mensualidades por no usarlo. Ese es el terror de cualquier propietario moderno. Hay historias de terror con marcas nuevas donde una calavera tarda tres meses en llegar desde Asia.

Con un producto fabricado en la región y con la logística de VW, la promesa es que si se sufre un choque, el auto vuelva a rodar rápido. Ese valor intangible de la “inmediatez” en la reparación es, a veces, más valioso que tener quemacocos o luces ambientales de colores.

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La pesadilla de los defectos de fábrica

Lo peor de este caso es que una pieza falle por defecto, eso sí no tiene perdón, pues aparte de la falla no hay inmediatez. VW que no reporten fallas graves en sus primeros lotes son las que ganan la lealtad a largo plazo.

Volkswagen ha tenido sus tropiezos en el pasado con transmisiones o electrónica, pero la madurez del motor 1.0 TSI (si es que optas por las versiones turbo) y el veterano 1.6 MSI aspirado juegan a favor. Son mecánicas probadas. No son experimentos.

El cliente de este segmento no puede permitirse ser el “conejillo de indias” de una marca que apenas está aprendiendo a tropicalizar sus autos para la altura y los caminos de México.

Volkswagen Tera apuesta a lo seguro mecánicamente para evitar que el propietario pase sus fines de semana peleando con asesores de servicio en la agencia.

Eligiendo con la cabeza y el bolsillo

Ya que se decida la marca, elegir uno de los modelos conforme al presupuesto es el siguiente paso lógico. Volkswagen suele escalonar sus precios de manera que siempre te sientas tentado a subir “un poquito más” para tener la siguiente versión. Pero hay que ser fríos.

Si el uso será netamente urbano, de la casa a la oficina en tráfico pesado, las versiones de entrada con el motor atmosférico suelen ser suficientes y más baratas de mantener. Pero si se planea salir a carretera, el empuje del turbo es casi obligatorio para rebasar con seguridad.

Volkswagen Tera en sus versiones intermedias probablemente sea el “punto dulce” de la gama, ofreciendo la seguridad estructural de la plataforma y el equipo de conectividad esencial sin entrar en el precio de una Taos o Tiguan.

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Un vistazo a la competencia directa

Analicemos contra quién se mide. El Toyota Raize es un rival durísimo por el emblema japonés y la eficiencia de combustible, pero al cerrar la puerta, el sonido metálico nos recuerda que es un auto pensado para costos bajos (origen Daihatsu).

El Kia Sonet ofrece interiores muy llamativos y una gran garantía, pero la sensación de manejo de VW suele tener un aplomo superior en curvas y autopista.

El Nissan Magnite juega la carta del precio bajo absoluto, pero se nota en los acabados y la insonorización. El Mazda CX-3 es una joya de manejo y acabados, pero si quieres llevar adultos atrás o maletas, vas a sufrir.

Aquí es donde el Volkswagen Tera busca el equilibrio: ni tan pequeño que sea incómodo, ni tan caro que sea inalcanzable, ni tan “barato” que se sienta frágil.

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El veredicto

La compra de un auto es emocional, pero la tenencia es racional. Tera no va a ser el auto más rápido del semáforo ni el que tenga la piel más suave en el tablero. Ese no es su trabajo. Su misión es ser el compañero de batalla diario que no deja tirado, que conecta tu celular rápido con el sistema de infoentretenimiento y que, si se tiene la mala suerte de que un motociclista vuele el retrovisor, se pueda conseguir el repuesto en la agencia de la esquina y no importarlo de otro continente.

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Volkswagen está poniendo un producto sólido en la calle. Entiende que el consumidor mexicano ya no quiere el “auto barato” que se sentía inseguro. Quiere dignidad automotriz. Quiere seguridad (esperamos esas 6 bolsas de aire de serie en todas las versiones). Quiere sentir que su dinero valió la pena cada vez que cierra la puerta y escucha ese sonido seco y hermético característico de la marca.

Estamos ante un modelo que probablemente se vuelva el nuevo superventas, el nuevo “Vochito” de esta era, pero con esteroides y suspensión elevada. Si VW logra mantener los precios de servicio competitivos y asegura el stock de refacciones, tienen un ganador.

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