¿Por qué es importante que en las ciudades existan límites de velocidad?
Está comprobado que los límites de velocidad hacen que las calles sean más seguras.

Que existan límites de velocidad en las calles y avenidas y se castigue a los automovilistas que no los respeten, disminuye de manera considerable la cantidad de accidentes y atropellamientos.
De hecho, si el límite de velocidad es reducido en las ciudades donde ya existe esta norma, queda demostrado en cifras que las probabilidades de que ocurran siniestros baja.
Lo que dicen los estudios
Por ejemplo, según un nuevo estudio del Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras de Estados Unidos, los choques en las calles de Seattle tenían menos probabilidades de causar lesiones después de que la ciudad redujo los límites de velocidad.
Dentro del análisis, quedó al descubierto que en el centro de Seattle, la reducción de los límites de velocidad predeterminados redujo la probabilidad de que un choque implicara una lesión en una quinta parte en las carreteras.
Fuera del centro de la ciudad, donde los nuevos límites se implementaron y publicitaron de manera menos consistente, hubo reducciones de lesiones más pequeñas, pero no fueron estadísticamente significativas.
A diferencia de estudios anteriores, la investigación de Seattle es uno de los primeros en examinar el efecto de los límites más bajos en las tasas de lesiones en una ciudad estadounidense grande y poblada.
La mayoría de los choques ocurren en las calles y avenidas
Si bien, todo el mundo piensa en las carreteras cuando se habla de límites de velocidad, pero reducirla en las vías de la ciudad y las calles residenciales es igual de importante. En 2020, casi un tercio de las muertes por choques ocurrieron en arterias urbanas de Estados Unidos.

Está demostrado que las velocidades más altas aumentan la probabilidad de choques al reducir el tiempo que el conductor tiene para reaccionar y aumentar la distancia requerida para detener el vehículo. Este exceso de velocidad también aumenta la energía involucrada en un choque, incrementado las probabilidades de una lesión.
A partir de noviembre de 2016, Seattle redujo los límites de velocidad predeterminados de 30 mph a 25 mph (48 km/h a 40 km/h) en sus carreteras arteriales y de 25 mph a 20 mph (40 km/h a 32 km/h) en calles más pequeñas, en su mayoría residenciales, a menos que se indique lo contrario.
Menos accidentes, menos lesiones
Evidentemente, que con esta reducción el mayor impacto sería una reducción de las lesiones por accidentes, que es el enfoque principal. Sin embargo, los investigadores observaron la proporción de choques que involucraron lesiones fatales, graves o evidentes, comparando las tasas de lesiones antes y después con tres ciudades de control en Washington donde no hubo cambios conocidos en los límites de velocidad durante el período de estudio.
En las cuatro ciudades, la gran mayoría de los choques ocurrieron en las calles y avenidas. Ahí, la proporción de accidentes con heridos disminuyó en estas carreteras principales en los tres años posteriores a la reducción del límite de velocidad en el centro de Seattle, mientras que la proporción de accidentes con heridos aumentó en las ciudades de control. Esto también fue cierto para todas las arterias y caminos más pequeños en las áreas del centro combinados.
La importancia de los límites de velocidad
Al controlar el clima, las condiciones de iluminación y otros factores, la reducción del límite de velocidad de Seattle se asoció con una caída estadísticamente significativa del 17 por ciento en las probabilidades de un accidente con heridos en el centro y una caída no significativa del 7 por ciento fuera del centro de la ciudad.
Solo en las carreteras arteriales, hubo una reducción estadísticamente significativa del 20 por ciento en las probabilidades de un accidente con heridos en el centro y una disminución no significativa del 11 por ciento fuera del centro de la ciudad.
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Después del período cubierto por este estudio, en 2020, Seattle redujo los límites de velocidad en la mayoría de las carreteras principales restantes a 25 mph (40 km/h).
Con lo anterior queda claro que las comunidades pueden obtener beneficios sustanciales al reducir los límites de velocidad. Para reducir aún más las lesiones, se deben combinar límites de velocidad más bajos con soluciones de ingeniería, educación pública sobre la importancia de velocidades reducidas y cumplimiento de alta visibilidad.


