Miguel Barbeyto toma el mando de Latinoamérica: El ambicioso plan de expansión de Mazda
De trabajar en una agencia de publicidad a dirigir el destino de Mazda en todo el continente: la evolución de un líder que rompió el techo de las 100,000 unidades y ahora apunta hacia el sol naciente.

Mazda Motor Corporation anunció oficialmente una reestructuración de alto nivel en su cúpula directiva para México y América Latina, marcando un hito en la industria automotriz regional.
El nombramiento de Miguel Barbeyto como Presidente y CEO de Mazda de México, quien adicionalmente asume la Dirección de Nuevos Mercados en América Latina a partir del 1 de febrero de 2026, representa la consolidación de una estrategia que busca convertir a la operación mexicana en el epicentro operativo del hemisferio sur.
Este movimiento responde a la necesidad de fortalecer la presencia de la firma japonesa en territorios emergentes, aprovechando la madurez y los resultados históricos obtenidos en territorio nacional bajo un liderazgo que ha priorizado la fascinación del cliente sobre el simple volumen transaccional.
Para entender cómo llegamos a este punto, resulta indispensable alejarse de los fríos reportes financieros y observar la trayectoria de un hombre que respira la marca desde sus cimientos.
Corría el año 2005 cuando una pequeña operación de apenas siete personas intentaba abrirse paso en un mercado mexicano dominado por gigantes tradicionales. En aquel entonces, un joven entusiasta que laboraba en la agencia de publicidad de la marca decidió dar el salto para integrarse formalmente a las filas de la empresa.
Miguel Barbeyto no entró con un título nobiliario ni con una silla asegurada en el consejo; comenzó desde la base, entendiendo que para vender un auto primero hay que comprender la emoción que este genera en quien lo conduce.

Un comienzo escrito en las agencias y la pasión
Dicha historia de superación parece sacada de un guion cinematográfico, pues escalar posiciones en una corporación japonesa requiere una mezcla inusual de disciplina oriental y astucia latina.
El ascenso fue constante, ocupando cargos en mercadotecnia, relaciones públicas y operaciones, hasta que la oportunidad de oro llegó antes de que cumpliera los 40 años, 36 para ser exactos.
Convertirse en presidente a una edad tan temprana no fue un regalo, sino la consecuencia lógica de haber acompañado a la compañía en cada paso de sus dos décadas de existencia en el país.
Quienes lo conocen de cerca mencionan que la clave reside en una filosofía de evolución constante, donde el error se ve como una lección y el éxito como un peldaño hacia el siguiente desafío.
Aun bajo las presiones de un mercado volátil, la gestión de este directivo ha mantenido una identidad de marca coherente. Es interesante observar cómo Mazda de México pasó de ser una marca de “nicho” a un competidor que hoy pelea los primeros lugares de participación de mercado.
Igualmente, la resiliencia mostrada ante crisis globales, como la escasez de semiconductores o los cambios en las cadenas de suministro, demostró que el liderazgo basado en el factor humano es capaz de sortear tormentas que hundirían a estructuras más rígidas.
El reconocimiento otorgado por Great Place to Work no es un adorno en la pared; es el reflejo de una cultura donde el bienestar del colaborador es el motor que impulsa la rentabilidad.

La mística del crecimiento y el hito de las 100,000 Unidades
El año 2025 quedará grabado en los libros de historia automotriz como el momento en que se rompió la barrera psicológica de las 100,000 unidades anuales en México. Alcanzar la cifra de 107,004 vehículos comercializados bajo el mando de Miguel Barbeyto no solo superó las expectativas más optimistas de Hiroshima, sino que consolidó a México como el tercer mercado más relevante para la marca a nivel global.
Solo potencias como Estados Unidos y Japón superan el volumen de ventas que se genera en estas tierras. Este logro se cimenta en una red de distribuidores que confía ciegamente en la visión de su líder y en una planta de producción en Salamanca que se ha convertido en la joya de la corona industrial.
La planta de Salamanca, en Guanajuato, funciona como el corazón latente de esta expansión. Con una capacidad que roza las 250,000 unidades anuales, estas instalaciones son el “hub” logístico que permitirá proyectar la marca hacia el Cono Sur. Los modelos producidos localmente, como el Mazda 2, el Mazda 3 y la exitosa CX-30, poseen la calidad necesaria para conquistar las calles de Brasil o Argentina.
De hecho, la flexibilidad técnica de esta planta permite fabricar tanto motores de combustión como opciones electrificadas en la misma línea, una eficiencia operativa que otorga una ventaja competitiva brutal frente a otras armadoras que aún luchan con la transición tecnológica.

El salto hacia América del Sur
La nueva consigna para el flamante CEO y Director de Nuevos Mercados es clara: abrir brecha en territorios donde la marca aún tiene un camino largo por recorrer. Mercados como Colombia ya muestran señales de un éxito rotundo, donde la CX-30 se ha posicionado como el vehículo más vendido de todo el país.
No obstante el éxito actual, el reto de reingresar formalmente a potencias como Brasil requiere una calibración milimétrica de la estrategia. Adaptar los motores Skyactiv a los biocombustibles brasileños y navegar las políticas arancelarias de la región son tareas que demandan un estratega experimentado.
El reporte directo de este líder hacia figuras como Takuji Iwashita, en Norteamérica, y Manabu Osuga, en la matriz global, subraya la importancia de este nuevo rol. La intención es clara: unificar la experiencia del cliente en todo el continente.
Que una persona en Bogotá reciba el mismo trato y pasión por el manejo que alguien en la Ciudad de México es la meta final. Esta integración regional busca también proteger a la operación de las tensiones geopolíticas del norte, diversificando los destinos de exportación y fortaleciendo la economía interna de la región.
Un destino que apunta hacia Japón
Muchos se preguntan cuál será el siguiente paso en esta trayectoria meteórica. Habiendo alcanzado la cima regional, no resulta descabellado visualizar a Miguel Barbeyto ocupando una posición de alta dirección en Japón o incluso liderando la corporación a nivel mundial en un futuro no muy lejano.
La capacidad de entender la idiosincrasia de diferentes mercados, sumada a una lealtad inquebrantable hacia la marca, lo convierte en el candidato natural para trascender fronteras continentales. El éxito en Mazda no se mide solo en láminas vendidas, sino en la capacidad de transmitir esa “emoción del manejo” que tanto pregonan.
La filosofía del “Mazda Kokoro”, o el corazón de la marca, es lo que finalmente amalgama todos estos esfuerzos. Las empresas son un conjunto de personas con un propósito común. Si el equipo está motivado y siente el respaldo de un líder que surgió desde sus propias filas, el límite simplemente no existe.
La visión hacia 2030, que incluye una electrificación inteligente y adaptada a la realidad de nuestra infraestructura, será el próximo gran examen que este directivo deberá aprobar con la misma excelencia que lo trajo hasta aquí.
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Al final del día, la historia de este nombramiento es un recordatorio de que la constancia y la pasión siguen siendo los valores más rentables en cualquier industria. El sector automotriz vive una transformación sin precedentes, y contar con un timonel que conoce cada rincón del barco es la mejor garantía de éxito.
México ha dejado de ser una sucursal para convertirse en un centro de mando regional, y ese cambio tiene nombre y apellido. La mirada ahora está puesta en el sur, pero con el corazón siempre conectado a la ingeniería y el espíritu de superación que solo una marca como Mazda sabe imprimir en sus vehículos y en su gente.

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