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El secreto detrás de la pickup de Bad Bunny en el Super Bowl LX 2026

El medio tiempo del Super Bowl LX integró de manera definitiva la cultura automotriz clásica con el fenómeno global del reguetón.

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El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX marcó un hito en la convergencia de la música urbana a través de un elemento escenográfico singular. Durante la presentación de Benito Martínez Ocasio en el Levi’s Stadium, la inclusión de una pickup de finales de los años sesenta redefinió las convenciones del entretenimiento a gran escala.

Esta pieza mecánica operó como el eje central de una narrativa que priorizó la autenticidad histórica frente a la exhibición de bienes de lujo contemporáneos. La elección de este modelo específico no respondió a una casualidad estética, sino a una planificación técnica orientada a conectar el pasado industrial con el presente cultural de la diáspora hispana.

Muchos espectadores comenzaron a inundar los buscadores intentando descifrar el origen de la pickup de Bad Bunny apenas apareció en pantalla bajo las luces de California.

Existe una confusión muy extendida que lleva a etiquetar erróneamente a este modelo como una “Ford 100”. Tal percepción nace del inmenso cariño que se le tiene a la F-100 en toda América Latina, donde se convirtió en el motor del progreso familiar durante gran parte del siglo veinte.

Pese a esa creencia popular, la realidad técnica nos sitúa ante una Ford F-250 de 1968, una pieza de la quinta generación de la Serie F que los expertos denominan “Bumpside”.

SANTA CLARA, CALIFORNIA - FEBRUARY 08: Bad Bunny performs onstage during the Apple Music Super Bowl LX Halftime Show at Levi's Stadium on February 08, 2026 in Santa Clara, California. (Photo by Kevin Mazur/Getty Images for Roc Nation)Kevin Mazur

La ingeniería de una resistencia de acero

Esta unidad específica fue seleccionada con una precisión que va mucho más allá de la simple nostalgia retro. La arquitectura de una F-250, al pertenecer a la categoría de tres cuartos de tonelada, ofrece una rigidez estructural que la F-100 estándar no puede igualar.

En efecto, los muelles reforzados y el chasis de canal profundo eran requisitos indispensables para soportar el peso de los bailarines y los movimientos dinámicos del artista. El diseño de este bastidor permitió que la carrocería no sufriera oscilaciones peligrosas durante la coreografía.

Las llantas de ocho pernos, claramente visibles para el ojo entrenado, certifican que estamos ante una máquina de trabajo industrial y no ante un vehículo recreativo ligero.

Igualmente, el acabado en color blanco cumplió una función semiótica fundamental en la puesta en escena global. El tono, que evoca la pureza y la espiritualidad de las tradiciones afrocaribeñas, servía para resaltar las líneas maestras del diseño de finales de los sesenta.

La presencia de la pickup de Bad Bunny carecía de cromados excesivos o modificaciones que alteraran su esencia original. Los reflectores laterales, incorporados ese mismo año 1968 por normativas federales de seguridad en Estados Unidos, funcionaron como pequeñas marcas de nacimiento que garantizaban la legitimidad de este superviviente del asfalto.

Al mismo tiempo, la simplicidad del color blanco permitió que las luces del estadio jugaran con las sombras de la batea, creando un volumen escénico impresionante.

Football - NFL - Super Bowl LX - New England Patriots v Seattle Seahawks - Levi's Stadium, Santa Clara, California, United States - February 8, 2026 Bad Bunny performs during the halftime show REUTERS/Jeenah MoonJeenah Moon

El triunfo del esfuerzo sobre la exclusividad

Benito posee una colección privada que incluye un Bugatti Chiron y varios modelos de ultra lujo, aunque utilizarlos en este contexto habría sido un error estratégico de comunicación.

Un superdeportivo genera una distancia insalvable con el público; una camioneta Ford clásica genera empatía inmediata. Este vehículo representa el primer capital de trabajo para el migrante que llega a Norteamérica, siendo la herramienta principal de contratistas, jardineros y constructores.

Al elegir esta plataforma, el cantante elevó el estatus de la clase trabajadora al nivel de una obra de arte, validando el sacrificio de quienes sostienen la economía con su esfuerzo físico. La visibilidad de la pickup de Bad Bunny fue, por tanto, un homenaje silencioso a quienes “bregan” cada día.

Paralelamente, el acto de conducir este símbolo del patriotismo estadounidense tradicional hacia un territorio de reguetón y letras en español fue una maniobra de reingeniería cultural de alto nivel.

El camión dejó de ser una propiedad exclusiva de la narrativa conservadora para convertirse en un puente continental de unión. De esta manera, simbolizó la movilidad social y la resiliencia en la pickup de Bad Bunny que tanto resuena en sus letras.

El mensaje fue contundente: la identidad latina es un componente indisoluble de la historia moderna del continente, integrada perfectamente en sus engranajes industriales desde hace generaciones. Por consiguiente, el vehículo actuó como un recordatorio de que el éxito no siempre requiere de lo último en tecnología, sino de una base sólida y resistente.

SANTA CLARA, CALIFORNIA - FEBRUARY 08: Bad Bunny performs onstage during the Apple Music Super Bowl�LX Halftime Show at Levi's Stadium on February 08, 2026 in Santa Clara, California. Kevin C. Cox/Getty Images/AFP (Photo by Kevin C. Cox / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)KEVIN C. COX

Datos clave de la Ford F-250 en escena

  • Identificación técnica: Ford F-250 de la quinta generación, serie conocida como “Bumpside”.
  • Año de referencia: 1968, reconocido por su parrilla de barras horizontales y marcadores de seguridad laterales.
  • Capacidad de carga: Modelo de tres cuartos de tonelada con suspensión de alta resistencia y ejes Dana 60.
  • Color de carrocería: Blanco sólido (“Wimbledon White”), libre de patrocinios o calcomanías comerciales modernas.
  • Configuración: Cabina simple con batea larga (“Long Bed”), optimizada para servir como escenario móvil.
  • Eje trasero: Equipado con componentes de alta durabilidad para garantizar estabilidad absoluta durante el show.

Puntos destacados y detalles de la producción

  1. El modelo 1968 marcó el inicio de las regulaciones de seguridad modernas en Norteamérica, lo que le otorga un valor histórico especial.
  2. La altura del chasis fue aprovechada deliberadamente para que Benito tuviera una visibilidad total desde cualquier ángulo del estadio.
  3. El motor se mantuvo fiel a la mecánica de la época, evitando escapes ruidosos para no interferir con la acústica del sistema de sonido del evento.
  4. La elección del año 1968 coincide con una era de revoluciones sociales globales, uniendo la música actual con el espíritu de cambio de aquel tiempo.
  5. La percepción popular de llamarla “Ford 100” demuestra la profundidad del vínculo emocional entre esta marca y la cultura hispana trabajadora.
Puerto Rican singer Bad Bunny performs during Super Bowl LX Patriots vs Seahawks Apple Music Halftime Show at Levi's Stadium in Santa Clara, California on February 8, 2026. (Photo by Patrick T. Fallon / AFP)PATRICK T. FALLON

El valor de lo auténtico

En una industria saturada de filtros digitales y materiales sintéticos, apostar por el acero sólido y la mecánica analógica de 1968 es un soplo de aire fresco necesario. La verdadera elegancia de este vehículo no reside en su precio de mercado, sino en la cantidad de historias que es capaz de evocar con solo ver su silueta.

Benito Martínez comprendió que para ser respetado por las masas, debía mostrar respeto por las herramientas que construyeron su entorno. El uso de este camión es una oda a la durabilidad en tiempos de obsolescencia programada.

Ese magnetismo se reflejó de inmediato en las tendencias de búsqueda y en el interés renovado por las restauraciones clásicas en todo el mundo. Esto confirma que el arte tiene la capacidad de rescatar el patrimonio industrial y dotarlo de nuevos significados sociales.

La presencia escénica de la camioneta no funcionó como un simple adorno; fue el vehículo que transportó la dignidad de la diáporas al centro del mundo. El camión blanco es ahora el estandarte de una generación que no necesita de lujos estridentes para demostrar su poder, pues su fuerza proviene de la historia y el trabajo compartido.

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