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Autos nuevos vs. Usados: La verdad oculta de la venta de autos seminuevos en México

Mientras las agencias batallan para colocar unidades cero kilómetros ante un consumidor asfixiado por el crédito, el segmento de segunda mano se consolida como el refugio financiero y operativo

Foto: Nissan
Luis Hernández del Arco
Actualizado a

La industria automotriz mexicana atraviesa una metamorfosis que pocos vieron venir con tal intensidad hace apenas un par de años. El tercer trimestre de 2025 dejó claro que el modelo tradicional de “estrenar auto” ha dejado de ser la aspiración inmediata para convertirse en un lujo financiero, cediendo su trono a una venta de autos seminuevos en México que hoy funciona como el verdadero pulmón de la red de distribución.

Este fenómeno no responde a una moda pasajera, es el resultado de una corrección estructural donde el consumidor ha decidido priorizar la liquidez sobre el olor a nuevo.

Las cifras del cierre de año cuentan una historia de resistencia. Aunque la inflación general logró converger hacia el 3.80%, el dinero sigue siendo caro. El Banco de México mantuvo la prudencia y, con una TIIE rondando el 7.12%, los créditos automotrices se volvieron una cuesta arriba para la clase media.

Pagar un Costo Anual Total (CAT) superior al 25% o 30% en bancos comerciales por un sedán subcompacto simplemente dejó de tener sentido para miles de familias. Esa barrera invisible empujó a la demanda hacia donde el dinero rinde más: los patios de seminuevos.

Autos nuevos vs. Usados: La verdad oculta de la venta de autos seminuevos en México

La tormenta perfecta financiera y el consumidor racional

El comprador de 2025 y 2026 ya no es el mismo que hacía fila por una lista de espera en 2022. Hoy es un estratega de su propio patrimonio. La erosión del poder adquisitivo, sumada al incremento en los precios de lista -donde un auto básico ya coquetea con los 300 mil pesos-, generó un choque de realidad.

Ante este escenario, la lógica dictó sentencia: absorber la depreciación inicial de un auto nuevo es un lujo que pocos quieren pagar. Adquirir una unidad con dos o tres años de antigüedad permite suavizar esa curva de pérdida de valor y obtener mejores prestaciones por el mismo desembolso mensual.

Este cambio de mentalidad ha sido el combustible principal para que la venta de autos seminuevos en México crezca un 4.9% mientras el mercado de nuevos sufría contracciones de doble dígito en meses críticos como agosto. Los distribuidores entendieron el mensaje rápidamente.

La rentabilidad ya no viene de entregar llaves de unidades nuevas con márgenes comprimidos, viene de la rotación inteligente de inventario usado y de la postventa. El negocio cambió de código postal.

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El tropiezo del dragón asiático y la crisis de confianza

Resulta fascinante observar cómo la narrativa de las marcas chinas pasó de la euforia al escepticismo en tiempo récord. Durante 2023 y 2024, estas firmas llenaron el vacío de oferta con diseños atractivos y precios agresivos.

Pero la luna de miel terminó abruptamente en 2025. Los reportes de satisfacción al cliente de J.D. Power desnudaron una verdad incómoda: vender el auto es fácil, mantenerlo rodando es lo difícil.

Con un índice de 271 problemas por cada 100 vehículos y tiempos de espera bíblicos para refacciones básicas, la reputación de muchas de estas marcas sufrió un golpe severo. El mercado secundario, que es el juez más implacable, reaccionó de inmediato.

Los lotes y plataformas digitales comenzaron a castigar severamente las valuaciones de estas unidades o, en casos extremos, a rechazar su compra. El propietario de un vehículo chino se encontró atrapado en un ciclo vicioso de depreciación acelerada.

Esta situación revalorizó a los “viejos conocidos”. Modelos de Nissan, Toyota o Volkswagen, que quizás no ofrecen las pantallas más grandes ni los gadgets más vistosos, recuperaron su estatus de “cheque al portador”.

La gente prefiere ahora la certeza mecánica y el valor de reventa garantizado sobre la novedad tecnológica sin respaldo. Incluso BYD, que ha logrado separarse del resto gracias a su tecnología eléctrica, navega en aguas turbulentas por la asociación de origen.

La transparencia como norma

Atrás quedaron los días en que comprar un usado era una actividad de alto riesgo en un tianguis dominical. La profesionalización del sector ha sido impulsada por la tecnología. Plataformas como Mercado Libre Motors reportaron un aumento del 28% en el volumen de mercancía bruta, confirmando que la búsqueda empieza en la pantalla del celular.

La venta de autos seminuevos en México se ha vuelto transparente. El usuario llega al punto de venta sabiendo exactamente cuánto vale el auto y cuánto vale el suyo.

Otras fintechs, pese a sus ajustes internos, obligaron al mercado a estandarizar procesos. La certificación mecánica y las garantías extendidas son ahora el estándar mínimo aceptable. El consumidor exige saber qué está comprando.

Este entorno digital también democratizó el crédito; hoy es más fácil financiar un seminuevo a través de una app que tramitar un crédito bancario tradicional en ventanilla. La agilidad se convirtió en moneda de cambio.

Autos nuevos vs. Usados: La verdad oculta de la venta de autos seminuevos en México
Foto: Freepik

El fin de la era “Chocolate” y el orden fronterizo

El primero de enero de 2026 marca una fecha crítica en el calendario automotor: el fin del decreto para regularizar autos “chocolate”. La administración de Claudia Sheinbaum optó por el retorno a la legalidad, cerrando la puerta a la importación laxa de vehículos que, en muchos casos, eran saldos de aseguradoras estadounidenses. La AMDA celebró esta decisión como el regreso del orden.

Los estados del norte, que vieron sus mercados locales inundados y deprimidos por esta oferta desleal, se preparan para un repunte en la demanda formal. Quienes buscaban movilidad económica tendrán que volver a mirar hacia el mercado nacional de usados.

Las medidas fiscales estatales, como el cobro de placas para foráneos en San Luis Potosí, refuerzan este cerco. Tener un auto irregular dejará de ser barato y pasará a ser un problema administrativo y fiscal. El mercado recupera su soberanía técnica y comercial.

Consolidación sobre expansión

Mirar hacia el futuro inmediato sugiere que el estancamiento en la venta de nuevos será la constante, con proyecciones que apenas rozan el 0.4% de crecimiento. Es un mercado lateral, sin grandes sobresaltos positivos.

El dinamismo real, la acción y el flujo de caja, estarán en el patio de al lado. Se estima que por cada auto nuevo vendido, se comercializarán cuatro usados. Esa proporción de cuatro a uno nos acerca a la madurez de mercados como el estadounidense.

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La estrategia ganadora para 2026 es la adaptación. Los distribuidores que sobrevivan serán aquellos que entiendan que su negocio principal ha mutado. La venta de autos seminuevos en México dejará de ser el “departamento de usados” para convertirse en la división estelar de ingresos.

El consumidor ha votado con sus finanzas. Ha rechazado la inflación y la incertidumbre apostando por activos que protejan su dinero. Estamos ante un reordenamiento donde la confianza, la durabilidad y la legalidad valen más que el olor a plástico nuevo. La industria se ha reconfigurado y, por primera vez en décadas, el auto con kilometraje es quien lleva el volante.

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