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México MEX
2
Orbelín Pineda 46' (p),Héctor Herrera 98'
Canadá CAN
1
Tajon Buchanan 56'
Finalizado

MÉXICO 2-1 CANADÁ

México gana una guerra y Jonathan honra a 'Zizinho'

La Selección Mexicana venció in-extremis 2-1 a una dura y combativa Canadá para instalarse en la final de la Copa Oro 2021. Jonathan titular; Herrera, definitivo.

Houston
México gana una guerra y Jonathan honra a 'Zizinho'
Edgar QuintanaMEXSPORT

Una guerra que amenazó con dinamitar las relaciones México-Canadá. Una victoria con propósito, con dedicatoria y deseos fervientes. 'El Tri' arropó a Jonathan Dos Santos en un sobrecogedor ejercicio de entereza y se citó con Estados Unidos en Las Vegas, una reedición, no muy sorpresiva, de la última final de la Copa Oro. Después de una encarnizada batalla en la cancha del NRG Stadium, un campo de minas terrestres y trincheras, sin apenas amistad entre naciones a priori hermanas, el Tri salió herido del corazón, pero vivo. Sobrevivió porque, ahora, tiene una misión.

En tiempos de salud mental y ansiedad en el deporte de alto rendimiento, 'Jona' validó la otra cara de la moneda; optó por honrar la memoria de 'Zizinho' como saboteador de los circuitos que conectaban a Kaye con Osorio, el sistema neurálgico de 'Les Rouges'. Sus rajadas en diagonal activaron al ridente de Martino. Entonces, Orbelín Pineda agitó las aguas del Brays Bayou y Herrera, con el mazo presto, solo acarició a Crepeau. Canadá parecía haber comparecido como sparring hasta que Layrea sembró a Rodríguez y aceleró por el freeway que guía a San Antonio; Talavera le salió al encuentro y la colisión dejó solo pérdidas parciales. Layrea, eso sí, tardó en incorporarse. Minutos después, Crepeau también aquejó los efectos del largo verano. Los canadienses caían como hojas de maple en el duro otoño quebequés y ello colmó la paciencia, intuimos, de la feligresía mexicana, que increpó al guardameta con el grito de la discordia por primera vez al 29'.

El discurso era mexicano y las acciones, netamente canadienses. El Tri fue un castillo de naipes por un lapso del primer tiempo. Primero, Salcido buscó desnorteado un 'fly de sacrificio' mientras Akindele le birló la billetera; Eustáquio, en carrera desde Ontario, petardeó la pelota con destino al Centro Espacial de la NASA. Empero, los pupilos de Herdman tuvieron un reintegro: Moreno custodió la pelota sin menor rigor ante la línea de fondo, Osorio lo acuchilló por su lado ciego, pero Salcedo evitó mayores molestias. A 'Les Rouges' se le agotaron los azares y México degustó un Tim Hortons sin asedio, Edson incrustado por detrás de la bomba central y 'Tecatito' como instigador de revoluciones desde la Columbia Británica hasta Halifax.

Y apareció en escena Héctor Herrera con uno de sus pases en carrera, marca de autor, teledirigido al pasillo que había abierto Corona. Henry parecía (creía) haber salvado la noche por métodos legales, como también el vuelo de su pie derecho prenzó las extremidades de 'Tecatito' sin demasiado apego a los reglamentos. Parchment falló a favor de México, como pudo hacerlo por Canadá. Quizá influyó en su juicio final el zafarrancho que le antecedió, un round entre Edson y Kaye al que se sumaron la Guardia Nacional y la Policía Montada y que rompió el mito de la camaradería canadiense. Orbelín Pineda, en exquisito homenaje a Raúl Jiménez, convirtió el penalti en arte. La celebración fue una ofrenda para 'Jona' y 'Zizinho'. El gol de una familia.

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Edgar QuintanaMEXSPORT

El cambio de porterías revitalizó al comando de Herdman. En el ajuste de vías, Buchanan encontró una pelota en medio de la tundra de Yukón y lo llevó hasta los terruños de Salcedo, quien lo dejó pasar sin cobrar cuota. Buchanan descorchó la meta de Talavera. Mientras 'El Tri' se recogió las mangas, el video-arbitraje acudió al rescate: Kaye había abatido a 'Tecatito' sobre el vértice de la frontera canadiense; en algún punto entre Vancouver y la Boundary Bay. Salcedo, un autor fuera de género, dejó aviso de sus intenciones mucho antes de plantar la bomba; Crepeau reaccionó con tiempo de sobra.

Martino no volvió a recuperar el control, ya sin el tempo de 'Jona', y Herdman sí que halló su caja de herramientas. Eustáquio apretó turcas para obstruir el circuito Herrera-Gutiérrez mientras Corbeanu forzó que Talavera pidiera permiso a la NASA para volar. Los fantasmas de San Diego y Carlo Corazzin recorrieron el NRG Stadium como un escalofrío. El 'grito prohibido' hizo una nueva aparición y amenazó con boicotear el partido; todo fue un preludio para 10 minutos de insania. Una secuencia delirante: Crepeau, Capitán Canadá, negó la gesta de Herrera con un lance inspirado en Ochoa y, acto seguido, Pizarro rescató una pelota perdida y HH golpeó con pies de cartón a la altura de la mancha de cal, pero lo suficientemente cerca como para atornillar al competente Crepeau. Al NRG le salieron toberas y flechas de fuego, como si fuese a despegar hacia los cielos de Houston. El estadio comenzó la cuenta atrás para la ignición.

Una nueva escaramuza mereció intervención de las fuerzas del tradicionalmente pacífico ejército canadiense, con órdenes de repeler el fuego dictadas desde el parlamento de Ottawa. Edson y Miller casi desatan un conflicto binacional que quedó conjurado con las plegarias en memoria de 'Zizinho'. El triunfo de una familia.