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Columna invitada | Jorge Ruggeiro

Lo difícil no es llegar, sino mantenerse

Reza un adagio popular que lo importante no es llegar, sino mantenerse. Apenas el 31 de mayo, el Cruz Azul comandado por Juan Reynoso logró una hazaña que se le había negado por 46 torneos consecutivos, el bordar la novena estrella a su escudo. Se acabó con la mala de 23 años sin campeonatos locales. Ahora, el equipo tiene ante sí un desafío de una mayor complejidad, lograr permanecer como un equipo competitivo e impedir que nuevamente se viva una prolongada sequía de títulos.

La encomienda no parece tarea sencilla. Directiva y Cuerpo Técnico deberán sortear dificultades dentro y fuera de la institución. A nivel interno, se atraviesa por una compleja situación económica. Muestra de lo anterior son los últimos fichajes del club, en donde uno de ellos arribó en calidad de préstamo (Rivero), uno más llegó como jugador libre, sin necesidad de pagar una cuota de transferencia (José Martínez) y tres jugadores más, que terminaron siendo muy importantes en el torneo, ya eran activos del club y por distintas razones se encontraban en otras latitudes (Montoya, Angulo y Fernández). Es decir, desde hace un par de torneos se frenaron las contrataciones millonarias.

El discurso de la nueva directiva ha sido consistente, se pretende que el gasto sea menor y más eficiente y que el equipo sea autosustentable y no requiera dinero de la cooperativa. De igual manera, se buscará que en el mediano y largo plazo la principal fuente de talento sean las fuerzas básicas del club, arropados por jugadores de más experiencia y dos o tres extranjeros de buen nivel. Lo anterior, con la finalidad de generar identidad y reducir costos. Sin duda, parece una apuesta interesante, pero difícilmente rentable en el plazo inmediato.

Por si lo anterior fuera poco, el contexto de pandemia que ha golpeado las finanzas de todos los clubes a nivel mundial, sumada a la delicada situación legal que enfrenta la cooperativa, dificultan la posibilidad no sólo de robustecer el plantel, sino de al menos, conservar la totalidad de la plantilla que consiguió el título. Los rumores de salidas de jugadores clave, como Luis Romo con destino al futbol español y Orbelín Pineda hacia algún equipo del norte del país, de materializarse en ofertas económicas, sería sumamente difícil para el club poder resistirlas y mantener todas sus piezas intactas.

En el plano exterior, los rivales harán lo propio para obstaculizar la encomienda celeste. Empezando por el subcampeón Santos, que buscará revancha. Los equipos regios, que continúan reforzándose con jugadores con experiencia en el futbol europeo y el siempre complicado América, que seguramente hará todo lo posible para evitar que el vecino se le acerque en el número de títulos.

Reynoso ya no enfrentará la presión por la sequía de títulos, pero, con menores recursos y ante la posible partida de elementos clave, deberá armar un equipo competitivo que constantemente estén en la lucha por los primeros puestos. Ya llegó al título, ahora el reto será mantenerse.