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Padrísimo, único evento en el que AAA y CMLL trabajaron juntos

Con motivo del Día del Padre del año 2000, ambas empresas trabajaron juntas para festejar a todos los papás aficionados a la lucha libre

México
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Abismo Negro contra Mr. Niebla en una función de TripleA
MEXSPORT/TRIPLE A/FRANCISCO CONS MEXSPORT

El 17 de junio del 2000 fue una fecha histórica para la lucha libre mexicana al registrar la primera y, hasta ahora, única función entre el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) y la Triple A en la Plaza de Toros México en el evento denominado ‘Padrísimo’, el cual se realizó por el Día del Padre.

Las dos empresas más importantes de México trabajaron en conjunto con el objetivo de festejar a todos los papás fans de la lucha libre y que abarrotaron la Plaza de Toros para ver a las grandes figuras de ambas compañías.

El cartel estuvo conformado por las estrellas máximas, como El Texano, Sangre Chicana y El Cobarde que luchaban con Triple A y enfrentaron a los miembros del CMLL Mr. Niebla, EmiliO Charles Jr. y el Olímpico.

Latin Lover, Tarzan Boy y el querubín Héctor Garza se midieron a Rey Bucanero, Último Guerrero y El Satánico, integrantes de la Seria y Estable.

Triple A: Electroshock, Bestia Salvaje y Pirata Morgan vs CMLL: Felino, Heavy Metal y Negro Casas.

La última lucha fue una completa sorpresa para todos los aficionados al presentar relevos atómicos. Cada equipo estaba integrado por luchadores de ambas empresas revueltos, lo que causaba un caos en la organización del combate.

La Parka, Super Porky, Octagón y Rayo de Jalisco se midieron a Pierroth, Abismo Negro, Shocker y Cibernético.

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De hecho, pese al buen espectáculo que se vivió en el ring que se montó en la Plaza de Toros, las rencillas en los vestidores terminaron en un pleito monumental que se trasladó hacia el ring.

Elementos de Triple A y el CMLL peleaban a puño cerrado, olvidando la técnica luchística, para demostrar qué empresa era la mejor de México.

Este pleito fue icónico en la rivalidad por la supremacía luchística mexicana, pues los luchadores técnicos intentaban terminar con eso; sin embargo, los rudos seguían soltando golpes y, de esta forma, concluyó el evento que marcó la hermandad y, a la vez, rivalidad de la lucha libre en nuestro país.