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El americanismo regresó con cubrebocas al estadio Azteca

Después de más de 400 días, los aficionados de las Águilas pudieron regresar a las tribunas del Coloso Santa Úrsula.

México
El americanismo regresó con cubrebocas al estadio Azteca

Los americanistas regresaron al estadio Azteca después de más de 400 días de que la pandemia COVID-19 les cerrara las puertas de su casa. Pero más allá de la capacidad de sus Águilas para remontarle al Pachuca la serie de cuartos de final, lo que realmente estaba a prueba era el operativo implementado por las autoridades y el estadio Azteca para el regreso de los aficionados a las tribunas del Coloso.

El arribo al estadio Azteca, tanto en transporte público como en automóvil, fue agilizado y custodiado por policías de la Secretaría de Seguridad de la CDMX, lo que facilitó el acceso para los más de 20 mil espectadores que acudieron al partido del América.

En los alrededores del estadio, los locales habituales de venta de comida y bebidas alcohólicas lucieron atiborrados antes del partido. En ninguno aplicaban el protocolo de toma de temperatura ni sana distancia. La mayoría de los comensales no portaban cubrebocas.

Lo mismo sucedía en el estacionamiento del Coloso de Santa Úrsula, donde muchos aficionados aprovecharon para realizar asados o ingerir bebidas alcohólicas, a pesar de la recomendación de no permanecer en el lugar y no hacer este tipo de reuniones.

Los grupos de animación de las Águilas se reunieron como en cualquier partido en el estacionamiento. Y también como en otras ocasiones, se conglomeraron para cantar y saltar al unísono, abrazados, sin que la mayoría portara cubrebocas.

Tampoco existió la división de lugares para los automóviles que, días antes, presumía el estadio Azteca en un video sobre las medidas a seguir para el regreso al inmueble.

La mayoría de los aficionados se colocaban el cubrebocas hasta llegar a la zona de torniquetes de acceso, donde sí existió un filtro sanitario de toma de temperatura y dispensadores de gel antibacterial.

No se permitió la instalación de los tradicionales puestos de comida y souvenirs las afueras del estadio. En el interior del estadio, con todo el personal debidamente equipado, el acceso también fue ágil y la distribución de dispensadores de gel fue adecuada. En las áreas comunes, el personal hacía énfasis en el uso correcto del cubrebocas, la sana distancia, aunque no todos cumplían con estas recomendaciones. Lo mismo sucedió en baños y tribuna, donde muchos aficionados se retiraban el cubrebocas.

Así fue el regreso del americanismo al estadio Azteca. Dirían los profesores, pasaron de panzazo con el cumplimiento del protocolo sanitario.