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Canelo Álvarez 'marca territorio' en el pesaje con Saunders

Canelo Álvarez y Billy Joe Saunders cumplieron con la báscula a las puertas del AT&T Stadium, dónde mañana chocan por los Mundiales WBC, WBA y WBO del supermdio.

Crónica del pesaje entre Canelo Álvarez y BIlly Joe Saunders.
Matchroom

Eddy Reynoso tocó a Canelo Álvarez para que zanjase el último cara a cara con Billy Joe Saunders. El mexicano aguantó. Tenía sus ojos clavados en los del inglés y quería que el asalto mental fuese para él. El inglés se ha dedicado toda la previa a calentar la pelea. Ha logrado que el ring sea medio metro más grande de lo que estaba firmado y también ha conseguido ponerse al público en contra. Los fans podían volver a darse cita en los pesajes, y los mexicanos se hicieron notar. La ceremonia tuvo lugar a las puertas del AT&T Stadium de Arlington (ciudad metropolitana de Dallas). Había permitidos 5.000 aficionados. Fueron menos, pero el ambiente fue espectacular.

"Muchas gracias a todos. Ya les extrañaba. Mañana esperen una gran pelea y una gran victoria", apuntó el mexicano mirando a los fanáticos. "Llevo muchos años envuelto en peleas así. Tengo la experiencia necesaria para lidiar con esto", añadió el mexicano al hablar sobre la manera de caldear la pelea. Saunders en esta ocasión utilizó un juego de palabras. Apareció con un mensaje en su ropa: "No God No Life". Expresa su fe en Dios y hace un juego de palabras con "No Boxing No Life" marca de guantes y ropa deportiva de Eddy Reynoso. Además, también fue claro para los fans: "No me afectarán. Vine para llevarme todos los cinturones".

Antes de todos esos detalles, ambos pasaron por la báscula. El campeón mundial WBO, Saunders, fue el primero en detener la balanza. Marcó 167,8 libras (76,11 kg) por las 167,4 (75,93 kg) que pesó el mexicano. Ambos lucieron un gran físico y parecen que ambos llegan en un buen momento. Álvarez nunca deja dudas, pero la cabeza del inglés a veces lo lastra. Viene de aburrir en sus dos últimas peleas, pero esta vez está preparado. Canelo espera "una pelea difícil, sobre todo los dos primeros asaltos". El tiempo de hablar se acabó. Este sábado sonarán las balas en el AT&T Stadium ante 70.000 personas.